
Por: La Redacción.
Bamenda, Camerún., a 17 de abril del 2026.- Con un nudo en la garganta pero la voz firme, el Papa León XIV lanzó un grito de auxilio y denuncia desde Bamenda, una región africana que lleva diez años desangrándose en una guerra civil olvidada. El mensaje fue claro y doloroso: «El mundo está siendo destruido por unos pocos tiranos».
En una visita que desafía a los poderes políticos, el pontífice estadounidense arremetió contra los «señores de la guerra» y los líderes que usan a Dios como excusa para sus intereses económicos. «¡Ay de quienes arrastran lo que es santo hacia lo más sórdido y tenebroso!», sentenció en una catedral que ha sido testigo del desplazamiento de medio millón de personas.
La crítica periodística de León XIV no tuvo desperdicio. Denunció la hipocresía de un sistema donde sobran miles de millones de dólares para fabricar armas y devastar naciones, pero «no se encuentran» recursos para sanar, educar o levantar a los pueblos.
En un país como Camerún, donde el petróleo y el gas sobran pero el 26% de la gente vive en la miseria, el Papa fue tajante: esto es una distorsión de la creación. Mientras unos pocos saquean la tierra para comprar balas, son las mujeres y los laicos quienes se quedan a recoger los pedazos de las almas traumatizadas por la violencia.
Pero la polémica no terminó en el altar. Desde Estados Unidos, Donald Trump no perdió la oportunidad de atacar al Papa, llamándolo «débil» y «terrible en política exterior» por pedir la paz.
Lejos de achicarse, el círculo del pontífice respondió con fuerza: no le temen a los ataques verbales y seguirán levantando la voz contra los tiranos, sin importar qué tan poderosos se sientan. Porque, como dijo León XIV, el mundo solo se mantiene en pie gracias a la «inmensidad de hermanos solidarios» que no aparecen en las noticias de los poderosos.
Con información de Agencia EFE.






