Por: La Redacción.

Chihuahua, Chih., a 24 de abril del 2026.- El caso del «huachicol fiscal» que sacude a la Secretaría de Marina (Semar) ha tomado un giro internacional digno de una novela de espionaje. El Contralmirante Fernando Farías Laguna, señalado como uno de los cerebros detrás de una red de tráfico de combustible, fue capturado en Argentina portando un pasaporte guatemalteco falso y ha solicitado asilo político, alegando que su vida corre peligro si es entregado a la justicia mexicana.

Farías Laguna, sobrino político del exsecretario de Marina, Rafael Ojeda Durán, no es un prófugo cualquiera. Se le acusa de liderar una sofisticada organización criminal integrada por mandos navales, empresarios aduaneros y navieras. El «modus operandi» consistía en el arribo de buques cargados con millones de litros de combustible que eran declarados falsamente como «aditivos» para evadir impuestos multimillonarios.

Mientras su hermano, el vicealmirante Roberto Farías, ya duerme en el penal del Altiplano, Fernando logró burlar la vigilancia mexicana para reaparecer en Sudamérica, donde ahora enfrenta un proceso inicial por falsificación de documentos.

La Presidenta Claudia Sheinbaum fue tajante esta mañana: México espera la deportación inmediata. De no lograrse por la vía administrativa, el Gobierno Federal activará el tratado de extradición con Argentina. Sin embargo, la defensa del Contralmirante ha desplegado una estrategia legal de tres frentes para frenar su retorno:

  1. Riesgo de Vida: Afirma que él y su familia son blanco de amenazas de muerte en México.
  2. Violación al Debido Proceso: Denuncia que la investigación de la FGR está «testada» (censurada) y que la Semar oculta información clave para su defensa.
  3. Proceso Local: Argentina debe juzgarlo primero por el uso del pasaporte guatemalteco falso antes de discutir su entrega.

La detención de Farías Laguna pone bajo la lupa no solo la integridad de la Marina, sino la capacidad del Estado mexicano para desmantelar redes de corrupción que operan desde las entrañas de sus instituciones más respetadas. La pregunta en el aire es: ¿Qué información posee el Contralmirante que lo hace temer tanto por su vida, o es acaso una táctica para evadir el peso de la ley en el Altiplano?