
Por: La Redacción.
San Salvador Atenco, Méx., a 4 de mayo del 2026.- Dos décadas después de que el Estado mexicano ejecutara una de las operaciones policiales más «cruentas» documentadas en la historia reciente, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se paró en esta tierra para prometer un cambio sistémico: «Nunca más un policía, un guardia nacional, reprimirá al pueblo». Sin embargo, el acto, diseñado como una ceremonia de reconciliación y restitución de tierras, fue rápidamente eclipsado por la persistente sombra de la impunidad.
Ante decenas de ejidatarios del histórico Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), Sheinbaum encabezó la restitución de 54.5 hectáreas, reivindicando la lucha que detuvo la imposición de un aeropuerto en Texcoco durante el gobierno de Vicente Fox (2000-2006).
El discurso de la mandataria buscó trazar una línea inconfundible entre la autodenominada «Cuarta Transformación» (4T) y los gobiernos neoliberales del pasado, a quienes acusó de «entreguismo al extranjero» y «graves violaciones a derechos humanos». «El día de hoy se cumplen 20 años de una cruenta represión de un gobierno que defendía los intereses de unos cuantos», rememoró, haciendo referencia a los operativos del 3 y 4 de mayo de 2006, bajo los mandatos de Fox (federal) y Enrique Peña Nieto (estatal).
La narrativa de «cero represión» de Sheinbaum enfrentó su primer contraste operativo antes de iniciar el acto. Un grupo opositor al FPDT bloqueó la carretera Texcoco-Lechería en reclamo de derechos de agua y tierra, varando a la comitiva presidencial durante una hora.
La mandataria utilizó el incidente como una parábola política. Afirmó que un gobierno del pasado hubiera respondido con fuerza policiaca; en cambio, ella optó por dialogar con los inconformes. «Nos presentamos ante ustedes con honestidad… donde hubo represión, hoy hay diálogo y reconocimiento», declaró, buscando consolidar la percepción de un gobierno con moral distinta.
El momento más crítico del evento ocurrió cuando la representante del FPDT, Hortencia Ramos, tomó el micrófono. En una lectura directa y sin matices de un manifiesto, Ramos confrontó la narrativa oficial de «justicia».
«La justicia es una cuenta pendiente», sentenció Ramos. A pesar de los avances en la restitución de tierras y el reconocimiento del daño, la representante criticó que «los represores siguen en la impunidad». El FPDT denunció que ningún autor intelectual ha sido condenado por la tortura, las violaciones sexuales a mujeres y los asesinatos de dos jóvenes durante la «Operación Atenco».
«Es inaceptable que la política que el Estado ha desarrollado en todo este tiempo, en el ayer neoliberal e incluso en la actualidad, sea la de garantizar impunidad a todos ellos», leyó Ramos ante la mandataria, nombrando explícitamente a Enrique Peña Nieto y Vicente Fox como «autores intelectuales» nunca requeridos por un tribunal.






