Por: La Redacción.

Chihuahua, Chih., a 16 de mayo del 2026.-  En un clima de creciente polarización que amenaza con desbordar los cauces institucionales, el coordinador de la bancada del PAN en el Congreso local, Alfredo Chávez Madrid, lanzó una advertencia matizada por el sarcasmo y la preocupación cívica ante la inminente movilización de Morena.

Mientras la capital se prepara para recibir autobuses provenientes de diversas latitudes del país, el liderazgo panista ha decidido enmarcar la protesta no como un ejercicio ciudadano espontáneo, sino como una incursión foránea que desafía la «soberanía» y la paz del estado.

Con una retórica que oscila entre la hospitalidad turística y la vigilancia política, Chávez Madrid dio la bienvenida a los manifestantes de otros estados, aunque con una condición implícita de derrama económica. «Ojalá y esto nos dispare la ocupación hotelera y deje algo a la ciudad», señaló el legislador, para inmediatamente endurecer el discurso: «Les encargamos mucho que en Chihuahua nuestras manifestaciones son pacíficas. Morena tiene la responsabilidad de que esto sea un evento político y no otra cosa».

Para el líder de la bancada azul en el Congreso del Estado, la llegada de estos grupos representa una anomalía en la cultura política local, a la que describió como acostumbrada a la disputa pero bajo un marco de «concordia». El mensaje es directo: los que llegan son «los de fuera», y su comportamiento estará bajo el escrutinio de una ciudadanía que, según Chávez, ya se encuentra molesta.

El diputado cuestionó la autenticidad de la marcha, sugiriendo que responde a instrucciones verticales de las dirigencias nacionales de Morena y no a un sentimiento popular genuino, por lo que en un desafío abierto a la capacidad de convocatoria de la oposición, Chávez Madrid comparó la expectativa del evento con el reciente relanzamiento de su propia coalición.

«Yo reto a que junten la misma gente que juntamos nosotros. Verán que estas marchas no son algo espontáneo de la ciudadanía», sentenció, calificando la movilización opositora como un ataque directo no solo a la figura de la gobernadora María Eugenia Campos, sino a la identidad misma de los chihuahuenses.

La narrativa del PAN apuesta por despertar un sentimiento regionalista frente a lo que perciben como una invasión orquestada desde el centro del país. Chávez Madrid advirtió que la reacción de la población local podría ser «mucho mayor» de lo esperado, apelando a una cultura político-electoral que considera superior.

En este ajedrez de poder, la marcha de hoy no se medirá solo en número de asistentes, sino en la capacidad de Morena de evitar que el discurso de la «violencia foránea» —impulsado desde el Congreso— se convierta en una realidad en las calles de la capital.