
Por: La Redacción.
Ciudad de México, a 19 de mayo del 2026. — Mientras un selecto grupo de influencers desfilaba en un exclusivo restaurante de la colonia Roma para aplaudir la nueva colección de Adidas en colaboración con Someone Somewhere, a solo unos metros, la realidad de los artesanos mexicanos gritaba una historia muy distinta.
La marca alemana presentó su línea especial para la Selección Mexicana, un lanzamiento que, bajo el eslogan «Hay historias que no se cuentan con palabras», oculta, según especialistas, una trama de apropiación cultural y precarización laboral.
La presentación de la colección —que incluye jerséis con precios de hasta 4,999 pesos— fue un evento blindado. Adidas priorizó la imagen de figuras como el «Escorpión Dorado» y revistas de estilo de vida, cerrando las puertas a medios de comunicación que buscaban respuestas. Cuando la prensa intentó cuestionar sobre la ética de la producción, la respuesta del área de comunicación fue tajante: «no era el momento», dejando claro que la marca no estaba dispuesta a enfrentar un Q&A sobre sus prácticas empresariales.
Aunque el comunicado oficial de la firma alemana alardea de «165 mil horas de trabajo justo», las cifras cuentan otra versión. Tatiana Bernaldez, semiótica y experta en simbología textil de Naupan, Puebla, denunció una realidad alarmante: el pago a las artesanas que bordaron las piezas sería de apenas 36 pesos por hora, sumado a promesas de seguridad social que, hasta el momento, siguen siendo solo palabras.
La experta no se detuvo ahí. Calificó la colección como un «atropello a los derechos culturales indígenas», argumentando que:
- Desvirtuación cultural: Se utilizan técnicas ajenas a la tradición nahua de Naupan.
- Simbología impostora: Se adjudican diseños que no pertenecen a la cosmovisión de la comunidad, rellenándolos con logotipos comerciales de la Selección.
- Uso utilitario: «Es como si hubieran utilizado el nombre de una comunidad aleatoria para dar un barniz ético a un producto industrial», sentenció Bernaldez.
A solo media cuadra de la opulencia del evento en la Roma, la ironía era palpable: artesanos poblanos y oaxaqueños ofrecían productos auténticos y réplicas de los jerséis a una fracción del costo (500 pesos). Mientras Adidas hace de la cultura indígena un artículo de edición limitada para el Mundial 2026, los verdaderos creadores de esta riqueza cultural siguen luchando en los márgenes del mercado.
La marca alemana insiste en su narrativa de «orgullo mexicano», pero los señalamientos de abuso laboral y apropiación cultural ensombrecen el lanzamiento. Para Adidas, este es un negocio millonario; para las artesanas de Naupan, es un recordatorio de que, en la industria de la moda, la identidad mexicana sigue siendo tratada como una mercancía desechable.
Con información de Proceso.






