Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Ciudad de México., a 22 de mayo del 2026.- El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) confirmó este viernes una contracción del 0.6% en el Producto Interno Bruto (PIB) durante el primer trimestre de 2026. Aunque el dato representa un ajuste marginal respecto al 0.8% estimado inicialmente, no deja de ser una cifra alarmante: se trata del peor desempeño desde el cuarto trimestre de 2024.

La desaceleración es generalizada y afecta a los motores principales del país:

  • Servicios (-0.4%): Un golpe directo al bolsillo y al consumo interno, que representa dos terceras partes de nuestra economía.
  • Industria (-1%): La debilidad en este sector refleja problemas en nuestra integración con el comercio exterior.
  • Actividades agropecuarias (-1.7%): Aunque es el sector más pequeño, su caída muestra la vulnerabilidad del campo mexicano, hecho que ha sido expresado en varias ocasiones por organizaciones

Mientras la Secretaría de Hacienda se mantiene aferrada a su meta de un crecimiento del 2.3% para 2026 (según sus Precriterios Generales de Política Económica), la realidad que perciben los expertos es radicalmente distinta.

El consenso del sector privado, reflejado en la encuesta de Citi, proyecta un crecimiento de apenas 1.1%. Instituciones financieras varían sus pronósticos entre un optimista 1.5% y un pesimista 0.5%, dejando claro que el mercado no confía en la narrativa de aceleración que intenta vender el gobierno.

El contraste entre las expectativas de Hacienda y la cruda realidad del PIB evidencia una desconexión preocupante. Apostar a un crecimiento de 2.3% frente a una tendencia de contracción trimestral no solo es arriesgado, sino que pone en duda la viabilidad de las políticas económicas actuales.

La economía no se mueve por decretos ni buenos deseos, sino por certidumbre, inversión y consumo. Con estos números, el «crecimiento» del que habla el gobierno federal empieza a parecerse más a una meta inalcanzable que a un plan de acción concreto. La pregunta para el Ejecutivo es clara: ¿Cómo piensan cerrar la brecha entre su pronóstico de 2.3% y el estancamiento que ya estamos viviendo?