Por: La Redacción.

Chihuahua, Chih., a 21 de mayo del 2026.- El Congreso del Estado fue escenario de una intensa jornada de confrontación esta semana, luego de que una manifestación de grupos de la diversidad sexual se encontrara con la postura conservadora del diputado panista Carlos Olson San Vicente. Tras el altercado, el legislador acusó una marcada «intolerancia ideológica» por parte de quienes, asegura, exigen inclusión pero recurren al insulto ante las opiniones disidentes.

Olson San Vicente fue enfático al declarar que, bajo su perspectiva, existe una distinción clara entre el respeto a las personas y la renuncia a los valores personales. «Defender la familia, a los niños y la libertad de los padres para educar según sus convicciones no representa un acto de discriminación», afirmó el diputado, insistiendo en que el derecho a la libertad de conciencia debe prevalecer en una democracia.

El diputado del PAN acusó al oficialismo de utilizar temas ideológicos como una «cortina de humo» para polarizar a la sociedad y desviar la atención de los problemas que, según Olson San Vicente, están aquejando profundamente al país: la crisis de inseguridad, el control del narcotráfico, las desapariciones forzadas y la crisis de los pequeños empresarios ante la extorsión.

«Es mucho más sencillo generar polémica en redes sociales que dar la cara por las madres buscadoras o los transportistas abandonados», sentenció.

Olson San Vicente cerró su postura con un mensaje de carácter regionalista, subrayando que Chihuahua posee una identidad propia basada en valores familiares y carácter. Aseguró que su postura no es una invitación a la división, sino una defensa de la libertad de pensamiento ante lo que él considera intentos de intimidación.

Lo ocurrido en el Congreso es el reflejo de un México dividido entre agendas progresistas y sectores que mantienen una postura tradicionalista. Mientras la discusión sigue abierta, el legislador reafirmó que no cederá en su defensa de la estructura familiar tradicional, dejando claro que el Congreso de Chihuahua seguirá siendo, por ahora, un campo de batalla ideológico donde las posturas están más lejos que nunca de encontrar un punto medio.