Por: La Redacción.

Ciudad de México., a 15 de julio del 2026.- La Fiscalía General de la República (FGR) admitió que identificó la verdadera identidad de Mauro Alberto Núñez Ojeda, alias “El Jando”, apenas en junio de 2026, casi un año y medio después de su captura y meses después de haber sido entregado a las autoridades de Estados Unidos.

Núñez Ojeda, identificado ahora como el piloto que trasladó a Ismael “El Mayo” Zambada y Joaquín Guzmán López hacia Nuevo México el 25 de julio de 2024, fue detenido el 8 de febrero de 2025 en Jesús María, Culiacán, tras un enfrentamiento con fuerzas federales. En aquel momento, al proporcionar una identidad falsa, las autoridades mexicanas no lograron vincularlo con el caso de alto impacto que ha marcado la cooperación bilateral reciente.

El reconocimiento de la FGR se produce en un contexto de escrutinio público, tras el anuncio de Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), sobre la presentación de informes detallados respecto a este caso. Resulta cuestionable que, pese a la relevancia del traslado de Zambada —hecho que el Gobierno mexicano ha calificado como un secuestro realizado sin participación nacional—, el piloto haya sido integrado en agosto de 2025 al grupo de 26 criminales extraditados a Estados Unidos sin que existiera certeza plena sobre su rol clave en la operación.

La dependencia federal precisó que la confirmación de la identidad de “El Jando” fue posible hasta junio de 2026, mediante nuevos dictámenes periciales y cotejos biométricos de huellas y voz.

A pesar de que el individuo ya se encuentra bajo la jurisdicción de autoridades estadounidenses, la FGR sostiene que el proceso continúa abierto en México, integrando ahora esta nueva información a las carpetas de investigación correspondientes. La Fiscalía enfatizó que el estatus legal del detenido en el extranjero no es impedimento para solicitar cooperación internacional ni avanzar en las indagatorias.

Este episodio ha reactivado críticas sobre la efectividad de los protocolos de identificación y el intercambio de información entre México y Estados Unidos, planteando interrogantes sobre cómo un actor central en uno de los eventos más significativos de la seguridad reciente pudo ser procesado y trasladado sin que el Estado mexicano detectara su perfil crítico a tiempo.