
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Chihuahua, Chih., a 19 de julio del 2026.- En un lapso de apenas cuatro días, la temporada de lluvias en Chihuahua ha cobrado la vida de dos personas, evidenciando una crisis de infraestructura y prevención que las autoridades municipales y estatales parecen incapaces de contener. Lo que debería ser un fenómeno natural previsible se ha transformado en una sentencia de muerte para los ciudadanos, al convertir calles y avenidas en trampas mortales.
La racha fatal comenzó el pasado 15 de julio en la capital del estado. Sobre la avenida Nueva España, una camioneta fue arrastrada por la corriente pluvial; a pesar de los esfuerzos de los equipos de emergencia, el conductor, identificado como Lorenzo C., de aproximadamente 80 años de edad, perdió la vida ante la fuerza del agua.
Tan solo cuatro días después, este domingo 19 de julio, la historia se repitió con tintes similares en el municipio de Cuauhtémoc. A las 15:19 horas, en el cruce de la avenida Peña Flores y Lerdo, el cuerpo de un hombre de unos 60 años fue recuperado de las aguas del arroyo San Antonio. Según el reporte oficial, la víctima fue arrastrada por la corriente pluvial, dejando en evidencia la vulnerabilidad de las zonas cercanas a los cauces urbanos.
Ambos casos comparten un denominador común: la incapacidad del diseño urbano para contener los volúmenes de agua y la falta de protocolos de alerta temprana para los automovilistas y transeúntes. Mientras en la capital y en Cuauhtémoc los cuerpos de rescate —integrados por SEDENA, Bomberos, Protección Civil y Cruz Roja— acuden tras el llamado de emergencia, el daño ya está hecho.
La situación se torna crítica cuando se contrastan estos decesos con la gestión política. Mientras la ciudadanía lucha por transitar calles inundadas que funcionan como ríos peligrosos, la respuesta gubernamental parece reducirse a la atención reactiva de emergencias una vez que las vidas ya han sido perdidas.
En Cuauhtémoc, el riesgo fue evidente durante toda la jornada, con reportes adicionales de personas arrastradas y viviendas inundadas en la colonia Los Alcaldes. En la capital, la memoria de la avenida Nueva España persiste como un recordatorio de la urgencia de infraestructura pluvial digna.
La pregunta que queda en el aire para los gobiernos municipales es cuánto tiempo más permitirán que las lluvias —un fenómeno cíclico y esperado— sigan cobrando vidas por la falta de una planificación urbana que, en lugar de priorizar el gasto en imagen o publicidad, se enfoque en garantizar la seguridad física de los chihuahuenses.






