Por: La Redacción.

Ciudad de México., a 22 de agosto del 2026.-  El panorama del pugilismo nacional podría enfrentar un punto de inflexión histórico. Durante una reciente entrevista con la cadena TUDN, el presidente del Consejo de Administración de Grupo Ollamani, Emilio Azcárraga Jean, lanzó una propuesta directa al boxeador tapatío Saúl «Canelo» Álvarez para encabezar una función de boxeo profesional en las instalaciones del Estadio Azteca.

La iniciativa busca revivir los grandes acontecimientos deportivos que han marcado la historia del recinto capitalino, tomando como referencia directa el icónico combate del 2 de febrero de 1993, cuando Julio César Chávez convocó a más de 132,000 espectadores en el coloso de Santa Úrsula para medirse ante el estadounidense Greg Haugen.

Tras las recientes remodelaciones y de cara a consolidar al estadio como un espacio multipropósito más allá del fútbol —disciplina que ha protagonizado su historia tras albergar tres Copas Mundiales de la FIFA—, la administración busca posicionar el inmueble como un bastión para eventos deportivos internacionales de gran envergadura.

«Creo que ahí hay una oportunidad, por ejemplo, le haría un llamado al Canelo. Valdría la pena hacer una de las peleas que tiene Canelo, gran boxeador, gran deportista mexicano, el llegar y decir ‘ya lo hicimos con Julio César, vale la pena’ por todo esto que sucedió», señaló Azcárraga Jean durante su intervención pública.

El directivo argumentó que la presencia de figuras de alto arrastre mediático y deportivo, combinada con el antecedente de eventos masivos de otras disciplinas en el país —como la histórica exhibición de tenis entre Roger Federer y Alexander Zverev en la Plaza de Toros México—, garantiza una respuesta masiva por parte de la afición local en las gradas, a pesar de los retos logísticos que representa un aforo de tal magnitud.

La posibilidad de concretar un combate de esta magnitud en la Ciudad de México no solo representa un atractivo deportivo sin precedentes para el ciclo actual, sino también un movimiento estratégico para la industria del entretenimiento y el turismo deportivo en el país.

Mientras el equipo de trabajo del pugilista analiza los calendarios y las condiciones de una posible cartelera en territorio nacional, la propuesta pone sobre la mesa el eterno debate sobre la capacidad de la infraestructura mexicana para albergar eventos de clase mundial y la rentabilidad de descentralizar las grandes defensas titulares de las plazas tradicionales en Estados Unidos hacia los escenarios históricos de Latinoamérica.