
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Chihuahua, Chih., a 11 de septiembre del 2026.- Las comunidades rarámuri de Huitosachi, Bacajípare y Mogótavo han alzado la voz con firmeza para rechazar la realización del evento masivo “Expo Overland 360 Barrancas del Cobre”, programado del 18 al 21 de septiembre en los municipios de Bocoyna y Urique. Este pronunciamiento no es un hecho aislado, sino un acto urgente de resistencia ante lo que denuncian como una violación sistemática a sus derechos territoriales y al equilibrio ecológico de la Sierra Tarahumara.
A pesar de que existen sentencias judiciales derivadas de más de una década de batallas legales contra el impacto de la industria turística en la zona —la cual ha mermado el acceso a agua limpia—, el Gobierno del Estado de Chihuahua, a través de su Secretaría de Turismo, continúa promoviendo actividades de deportes extremos y turismo de aventura sin el consentimiento previo de los pueblos originarios.
El núcleo del conflicto radica en el uso desregulado de vehículos todoterreno, motocicletas y razers, cuyo paso constante genera estragos profundos en el ecosistema local. Según denuncian las comunidades, la erosión y compactación del suelo deterioran gravemente la captación de agua en manantiales y aguajes vitales para la subsistencia. Asimismo, el ruido, la basura y los derrames de aceite impactan de manera directa la flora y la fauna, poniendo en peligro especies protegidas y endémicas como el ajolote, además de peces y tortugas que habitan en los cuerpos de agua de la región.
Para el pueblo rarámuri, la irrupción de estos vehículos sin autorización representa una transgresión a su tranquilidad, sus caminos tradicionales y su vida comunitaria. Ante este panorama, los habitantes exigen a las autoridades estatales que asuman su responsabilidad conforme a la ley, regulen el ingreso de estos contingentes y respeten el derecho elemental de las comunidades a decidir sobre su territorio. La exigencia es clara: frenar la imposición de un modelo turístico que mercantiliza el paisaje a costa de la vida y la dignidad de quienes han cuidado históricamente de la Sierra Tarahumara.






