
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Chihuahua, Chih., a 12 de septiembre del 2026.- Tras el atentado a balazos registrado contra una aeronave de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE) en la región limítrofe entre Coyame y Ojinaga, el titular de la dependencia, Gilberto Loya Chávez, calificó la agresión como un acto de «terrorismo» perpetrado por la delincuencia organizada y advirtió que el Estado no tolerará afrentas directas contra las instituciones de seguridad.
En un mensaje oficial donde detalló los pormenores del ataque, el funcionario estatal confirmó que la aeronave realizaba labores de patrullaje aéreo de prevención y sobrevigilancia en el corredor que comprende municipios como Aldama, Coyame y Ojinaga, derivado de diversos incidentes previos registrados en la zona serrana.
Durante el sobrevuelo, el helicóptero oficial fue blanco de múltiples disparos de armas de fuego por parte de civiles armados. Uno de los proyectiles alcanzó a un elemento que se desempeñaba como observador aéreo.
Loya Chávez indicó que el oficial lesionado fue trasladado de emergencia a un hospital privado en la ciudad de Chihuahua, donde su estado de salud se reporta como reservado, a la espera de recibir la atención quirúrgica necesaria para evaluar la gravedad de la herida en el cráneo provocada por el roce del disparo.
Ante la magnitud del atentado, el secretario endureció el tono del discurso oficial al denominar abiertamente «terroristas» a los agresores y anunciar una respuesta de fuerza coordinada en toda la región noreste del estado.
«No vamos a permitir, como no lo hemos hecho antes, que ninguna persona sienta que puede atacar a la autoridad y quedarse sin ser llevada ante la justicia. Ya he instruido un despliegue en la zona; vamos por los responsables y vamos a llegar hasta las últimas consecuencias», sentenció el funcionario.
El posicionamiento de la SSPE pone de manifiesto la creciente tensión y el nivel de riesgo táctico que enfrentan las corporaciones de seguridad en las zonas rurales y serranas de Chihuahua. Mientras la dependencia sostiene que el ataque es una reacción a la presión operativa de las fuerzas estatales en el corredor hacia Ojinaga, el hecho de que grupos armados posean la capacidad de fuego para alcanzar una aeronave oficial en pleno vuelo deja al descubierto las vulnerabilidades operativas y los retos pendientes en materia de contención del crimen organizado en la entidad.






