Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Chihuahua, Chih., a 13 de octubre del 2026.- Médicos, enfermeras y personal de salud del IMSS pasaron de ser héroes durante la pandemia del Covid 19 a transformarse en solo “empleados” de un sistema institucional que los asfixia al mismo tiempo que a los derechohabientes de este instituto donde para nada es nuevo las carencias tanto en salarios, capacitación, materiales y herramientas para garantizar el derecho humano más preciado para la vida que es la salud.

Es de esta forma que la inconformidad del médico y administrativo ha desatado una ola de protestas en el país; mientras el sindicato defiende un incremento global y prepara una consulta vigilada, la base trabajadora exige respuestas urgentes ante el desabasto y la saturación hospitalaria.

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) atraviesa por uno de sus momentos más álgidos en el terreno laboral. Una serie de protestas masivas, bloqueos viales y plantones ha sacudido a al menos 12 entidades del país, con estados como Chihuahua y Veracruz a la cabeza de la movilización, evidenciando el descontento de miles de trabajadores de la salud y administrativos ante las condiciones actuales de operación y la propuesta salarial sobre la mesa.

La crisis estalló tras las negociaciones encabezadas por el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), liderado por Rafael Olivos Hernández, cuyo preacuerdo contemplaba un incremento directo al salario del 2.9% —defendido por las autoridades como un 6.8% global incluyendo prestaciones— y que el gobierno federal, a través de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, ha matizado en un ingreso directo tabular y adicional que ubicaría el aumento global en torno al 5.1%.

Sin embargo, para la base trabajadora estas cifras continúan quedando por debajo del impacto inflacionario y de las exigencias reales del gremio, que demanda un 10% directo al sueldo. A este rechazo se suman demandas históricas que hoy asfixian la operación diaria en los hospitales:

  • Grave desabasto de insumos: Personal médico y de enfermería denuncia la falta de medicamentos, material quirúrgico y herramientas básicas, lo que compromete la atención a los derechohabientes.
  • Infraestructura y fallas técnicas: Casos críticos como las constantes fallas en los sistemas de aire acondicionado en áreas sensibles de hospitales regionales —incluyendo unidades de cuidados intensivos neonatales y terapia intensiva— exponen condiciones insalubres e indignas tanto para pacientes como para el personal.
  • Sobrecarga laboral: La saturación de los servicios obliga a los enfermeros y médicos a lidiar con cargas extenuantes, llegando en algunos casos a atender hasta 12 pacientes simultáneamente, lo que agrava el riesgo operativo.
  • Desconfianza sindical: Los inconformes acusan a la dirigencia de negociar a espaldas de la base, exigiendo la renuncia del secretario general y cuestionando la legitimidad de las consultas internas.

En respuesta a la presión gremial y al plantón instalado frente a las oficinas centrales del IMSS en Paseo de la Reforma, el SNTSS convocó para este miércoles 14 de octubre a la Consulta Salarial Nacional 2026-2027. Dirigido a cerca de 475 mil trabajadores, el ejercicio prevé la instalación de 670 unidades electorales en las 37 secciones sindicales del país.

Para dotar de certeza al proceso, el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral (CFCRL) anunció que supervisará la votación —la cual se ha prometido personal, libre, directa y secreta— para garantizar que se respeten los derechos de los participantes. No obstante, sectores de la disidencia sindical han manifestado su rechazo a este mecanismo, insistiendo en que las demandas estructurales de fondo no se resuelven únicamente mediante un porcentaje salarial sujeto a votación cupular.

Por su parte, el Ejecutivo federal ha reconocido la existencia de insuficiencias y ha ordenado diagnósticos operativos y supervisiones directas de abasto en hospitales a través de instancias como Birmex y las delegaciones institucionales. Sin embargo, el equilibrio entre el reconocimiento de los rezagos y la contención de las protestas sigue siendo un reto mayúsculo.

La movilización nacional y el rechazo de los trabajadores del Seguro Social reflejan un desgaste acumulado que trasciende la simple revisión contractual. La exigencia de un aumento digno, mejores condiciones de bioseguridad, infraestructura funcional y transparencia sindical pone a prueba la capacidad de respuesta tanto de la administración del IMSS como de las dirigencias gremiales, en un momento donde la estabilidad del principal sistema de salud del país exige soluciones estructurales y de fondo.