Por: Sandra Dueñes Monárrez

Chihuahua, Chih., a 11 de agosto del 2026.- La crisis zoosanitaria en el estado mantiene en alerta a los productores del sector pecuario tras confirmarse un acumulado de 122 casos de gusano barrenador del ganado, de los cuales 99 permanecen activos y 23 han sido catalogados como inactivos, según el reporte más reciente del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).

El impacto de la plaga se concentra principalmente en la región sur del territorio chihuahuense. El municipio de Matamoros encabeza la estadística estatal al registrar 15 casos, seguido por Camargo y Coronado, ambos con 11. En un segundo escalón se ubican municipios como Allende y Parral con cinco contagios cada uno, además de Huejotitán y López con cuatro casos activos.

Ante este escenario, la vigilancia epidemiológica se ha extendido a prácticamente todo el estado. Municipios como Balleza, Chihuahua capital, Doctor Belisario Domínguez, Jiménez, La Cruz, Nonoava y San Francisco del Oro reportan tres casos cada uno bajo monitoreo permanente. Con dos casos figuran Aldama, Cuauhtémoc, Cusihuiriachi, Delicias, Julimes, Meoqui, Rosales, Rosario y Santa Bárbara; mientras que Chínipas, Guachochi, San Francisco de Conchos, Santa Isabel y Valle de Zaragoza registran un caso confirmado.

A nivel nacional, la problemática refleja una presión considerable sobre los hatos ganaderos al contabilizarse un total de mil 863 casos activos distribuidos en diversas entidades del país, de los cuales Chihuahua concentra una proporción significativa que no debe desatenderse.

Si bien las autoridades sanitarias han señalado indicios de contención en algunas zonas, persiste el temor de que las recientes precipitaciones pluviales funcionen como un factor detonante para un nuevo repunte en la proliferación del parásito, lo que pone a prueba la capacidad de respuesta de los sistemas de inspección y control fitosanitario.

Frente a este panorama, las instancias correspondientes reiteraron el llamado urgente a las y los productores pecuarios para intensificar la revisión constante de sus animales, reportar de manera inmediata cualquier herida sospechosa y solicitar atención veterinaria profesional. La detección temprana continúa siendo la única línea de defensa efectiva para evitar pérdidas mayores en la economía rural y proteger la sanidad del hato ganadero chihuahuense.