Por: La Redacción.

Zacatecas, Zac., a 6 de abril del 2026.- Lo que parece una crisis de precios es, en realidad, una sutil maquinaria financiera diseñada para favorecer al sector bancario a costa de la mesa de los mexicanos. Mientras miles de campesinos en Sonora, Sinaloa y Zacatecas ven cómo su frijol y maíz se pudren en las bodegas por falta de precios justos, las cifras macroeconómicas revelan una verdad incómoda: la soberanía alimentaria de México ha sido canjeada por estabilidad financiera.

El Tratado de Libre Comercio (T-MEC) se ha convertido en una trampa de importaciones. Según el economista de la UNAM, Arturo Huerta González, México pasó de importar solo el 10% de sus granos en 1993, a comprar fuera el 56% de lo que consume actualmente.

«Se deprecia el dólar para abaratar las importaciones y bajar la inflación, pero a costa de desplazar la producción nacional», advierte Huerta.

El esquema es perverso pero efectivo: el Gobierno mantiene tasas de interés altas para atraer capitales y mantener el dólar barato. Esto permite comprar grano en el extranjero a precios de risa, pero deja al agricultor mexicano —descapitalizado y sin subsidios— fuera de la jugada.

Mientras el campo agoniza, el Sector Financiero celebra. La evidencia es contundente: en 2025, la banca reportó ganancias por 300 mil millones de pesos, lo que representa el 1% del PIB nacional, en un año donde la economía apenas creció el 0.8%.

¿De dónde sale ese dinero? De las altas tasas de interés que asfixian a deudores, empresas y familias, impidiendo la inversión en el campo. Es un modelo donde se protege la baja inflación para no devaluar el capital bancario, mientras el campesino no tiene ni para el fertilizante.

A pesar de las exigencias de organizaciones en Sonora y Sinaloa para excluir al maíz y frijol del acuerdo trilateral y dejar de depender de la Bolsa de Valores de Chicago, la respuesta oficial es un «no» rotundo.

El Secretario de Agricultura, Julio Berdegué Sacristán, junto con legisladores de Morena, se oponen abiertamente a proteger los granos básicos. El argumento oficial es el miedo a la inflación, pero expertos señalan que el fondo es no incomodar al sector financiero ni romper el equilibrio con los socios del norte.

El panorama se ensombrece con el conflicto en Medio Oriente. El aumento en el precio del gas y la gasolina, sumado a la suspensión de exportaciones de fertilizantes por parte de Rusia y China, pone a México en una posición vulnerable.

Si el flujo de capitales se detiene y el dólar se dispara —algunos proyectan los $25 pesos—, un país que importa más de la mitad de lo que come se enfrentará a una inflación incontrolable y a una escasez de alimentos sin precedentes.

Con información de la Jornada.