Por: La Redacción.

Ciudad de México., a 20 de febrero del 2026.- Las alertas se encendieron en los filtros migratorios de México. A pocos meses de que inicie la Copa del Mundo 2026, las fuerzas de seguridad nacional y estatal se encuentran en alerta máxima ante una amenaza silenciosa: el ingreso de sicarios y exmilitares colombianos que pretenden infiltrarse en el país aprovechando el flujo masivo de turistas.

La estrategia de los cárteles mexicanos ha dado un giro internacional. Según autoridades de seguridad, grupos criminales están reclutando activamente a ciudadanos colombianos con entrenamiento militar —muchos de ellos exintegrantes de las FARC o soldados en retiro— para reforzar sus filas en territorio azteca.

Roberto Alarcón, coordinador de seguridad de Jalisco, confirmó que ya se han detectado y retornado a su país a ciudadanos colombianos que no pudieron acreditar su estancia. La preocupación es que, con el inicio del torneo el próximo 11 de junio, los delincuentes utilicen paquetes turísticos y el ambiente festivo para burlar la vigilancia.

«Ya ha habido gente que ha llegado a reclutarse con uno de los cárteles», advirtió Alarcón. Por ello, sedes como Guadalajara —donde jugará la Selección Mexicana— serán blindadas con más de 2,000 cámaras, drones de última generación y equipos antidrones para evitar cualquier ataque o movilización criminal.

Cárteles mexicanos reclutan exmilitares extranjeros; Jalisco blinda Guadalajara con drones y helicópteros ante la sombra del narco en la Copa del Mundo.

El temor no es infundado. Apenas el pasado junio, el Ejército Mexicano capturó a diez exmilitares colombianos en Michoacán, vinculados a una explosión que le costó la vida a seis soldados mexicanos. Este fenómeno de «mercenarismo» ha obligado a la Guardia Nacional y al Instituto Nacional de Migración a endurecer las revisiones en aeropuertos y fronteras.

Mientras la afición espera con ansias el duelo de México contra Corea del Sur en el Estadio Guadalajara el 18 de junio, las autoridades luchan en una cancha distinta: la de evitar que el evento deportivo más importante del planeta sea empañado por la violencia transnacional.