
Por: Redacción.
Chihuahua, Chih., a 12 de junio de 2026.– La diputada Leticia Ortega Máynez emitió un pronunciamiento público para refutar las recientes acusaciones realizadas por su ahora excompañera de bancada, Rosana Díaz Reyes, quien señaló a las y los integrantes del Grupo Parlamentario de la 4T en el Congreso del Estado de operar bajo esquemas de hostigamiento y manipulación política contra integrantes del propio grupo.
En un mensaje difundido a través de sus redes sociales, la legisladora exigió que el debate político se conduzca con pruebas verificables, calificando los señalamientos como intentos de desprestigio sin sustento.
El punto central del mensaje de Ortega Máynez fue el rechazo categórico a la narrativa de que las diputadas de su partido actúan como piezas manipulables dentro de una estructura de agresión. Ante los cuestionamientos sobre el supuesto uso de legisladoras para afectar a una compañera, la diputada sostuvo: «decir que las mujeres de esta bancada fueron manipuladas equivale a negarles autonomía, inteligencia y convicción». Con esto, Ortega Máynez buscó deslindar al grupo parlamentario de cualquier conducta sistemática de hostigamiento.
Además del componente político, la legisladora abordó la controversia sobre una reserva legislativa que presuntamente habría alterado los tiempos de una votación. Ortega Máynez calificó de «insostenible» la versión que sugiere una manipulación procedimental, argumentando que los tiempos parlamentarios son inamovibles: «es simplemente insostenible afirmar que la ausencia de una reserva podía acelerar una votación que ya había ocurrido». Para respaldar su dicho, invitó a revisar los videos de la sesión y el reglamento interno del Congreso.
Más allá de la defensa mediática de Ortega Máynez ante la denuncia de Díaz Reyes, el episodio pone de manifiesto una fractura interna en la bancada de Morena que parece estar agotando los canales de comunicación institucional. El hecho de que una legisladora tenga que salir a defender la «autonomía» y el «criterio» de sus compañeras ante la opinión pública evidencia una crisis de unidad y una desconfianza operativa evidente.
Mientras la diputada Rosana Díaz Reyes sostiene que existe hostigamiento, el bloque encabezado por Ortega Máynez acusa una campaña de desinformación. Esta disputa no solo afecta la imagen del partido, sino que distrae de la agenda legislativa estatal. El llamado de la diputada a conducirse con «responsabilidad y evidencia» es un arma de doble filo: obliga a los críticos a presentar pruebas contundentes, pero también coloca a la propia bancada de Morena bajo el reflector, exponiendo su incapacidad para resolver sus diferencias mediante el diálogo privado antes de que escalen al terreno público.
En conclusión, la respuesta de Ortega Máynez intenta cerrar filas y proteger la integridad de su bancada, pero subraya un ambiente político en Chihuahua donde las fricciones internas son ya imposibles de ocultar. La legitimidad de su defensa dependerá de si estas aclaraciones logran aplacar las tensiones o si, por el contrario, el conflicto interno continuará siendo un lastre para la operatividad del Poder Legislativo.






