Por la Redacción.

Aldama, Chih., a 30 de abril del 2026.- En un operativo conjunto entre la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE), el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional, lograron el aseguramiento de un vehículo con blindaje artesanal y equipo táctico en la localidad de Chorreras. Sin embargo, pese al despliegue de fuerza, la constante de estos operativos se repitió: el hallazgo de arsenal y tecnología criminal, pero ninguna detención.

Los hechos se registraron la tarde del 28 de abril en una zona que históricamente ha sido escenario de cruentos enfrentamientos entre carteles que se disputan las rutas rurales de la entidad.

El operativo comenzó con la neutralización de 27 artefactos «ponchallantas» sembrados en las brechas, un indicativo del control territorial que mantienen los grupos delictivos en la zona. Poco después, los elementos localizaron una camioneta Dodge Ram gris, de cabina sencilla, equipada con blindaje artesanal —conocido popularmente como «monstruo»—, la cual se encontraba en aparente estado de abandono.

En el interior de la unidad se localizaron:

  • Un arma de fuego larga.
  • Chalecos y portacargadores tácticos.
  • Cartuchos útiles de diversos calibres.

A pocos metros del vehículo, las autoridades detectaron e inhabilitaron un campamento utilizado presuntamente para labores de «halconeo», donde se hallaron víveres y calzado táctico, señales de una presencia humana reciente que, una vez más, logró evadir el cerco policial antes del arribo de las autoridades.

Aunque la estrategia encabezada por Gilberto Loya destaca la recuperación de armamento y vehículos como un golpe a la infraestructura criminal, la realidad en las zonas rurales de Aldama sigue marcada por la ausencia de arrestos significativos tras los operativos.

La inhabilitación de campamentos y el retiro de vehículos blindados de las brechas son pasos necesarios, pero el «esfumado» sistemático de los operadores de estos grupos deja en el aire la pregunta sobre la efectividad de la disuasión en un territorio donde la narcocultura y el control de las brechas parecen operar un paso adelante de la autoridad.

Tanto el material bélico como la unidad blindada fueron puestos a disposición del Ministerio Público para integrar una carpeta de investigación que, hasta el momento, no cuenta con rostros ni nombres detrás de las rejas.