Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Guachochi, Chih., a 27 de octubre del 2025.- En Guachochi, una localidad enclavada en la Sierra Tarahumara, la violencia ha alcanzado niveles alarmantes, afectando de manera directa a su población civil. Los recientes ataques armados han dejado un saldo trágico de siete muertos y siete heridos, incluyendo a un niño y un profesor. Esta situación ha generado una profunda preocupación y desesperación entre los habitantes del municipio.

Durante la homilía dominical, el párroco Enrique Urzúa expresó su angustia y frustración ante la indiferencia percibida de las autoridades quienes han minimizado la violencia, describiéndola como simples “balas al aire” o enfrentamientos de “cerro a cerro”.

El padre Urzúa hizo un llamado a la comunidad para unirse y enfrentar juntos los desafíos. Comparó la situación actual con la historia del publicano del templo, subrayando la necesidad de reconocer la fragilidad humana y la importancia de la fe y la unidad comunitaria.

“Necesitamos subir juntos al templo, con alma fraterna y corazón de hermanos, para decirle al Señor: ‘Dios mío, apiádate de nosotros, que somos pecadores’”.

El párroco criticó la falta de empatía y acción por parte de las autoridades, sugiriendo que su indiferencia agrava la situación por lo que instó a los funcionarios a reconocer la gravedad de los problemas de seguridad y a brindar apoyo a la población afectada.

A pesar del peligro, el mensaje del párroco también fue un mensaje de esperanza y resistencia destacando cómo cada día las personas en Guachochi siguen yendo a la escuela y al trabajo, defendiendo su derecho a vivir en paz y a mantener su historia y cultura.

La homilía concluyó con un llamado a la humildad y a una fe compartida en momentos de adversidad, así como animando a la comunidad a seguir el ejemplo del publicano del Evangelio y a buscar la guía y protección divina.

 “Subamos siempre al templo con humildad y pidamos: ‘Dios mío, apiádate de nosotros que somos pecadores’”.

Este mensaje, el padre no solo buscó consolar a los afectados, sino también instar a una acción más decidida por parte de las autoridades para mejorar la seguridad y la calidad de vida en Guachochi.