Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Chihuahua, Chih., a 30 de mayo del 2026.-  En un evento político marcado por un tono confrontativo, el expresidente de México, Vicente Fox Quesada, visitó el estado de Chihuahua para brindar un respaldo público a la gestión de la gobernadora María Eugenia Campos Galván y durante su intervención, el exmandatario lanzó severas críticas hacia el gobierno federal encabezado por Morena, calificando las políticas del partido oficialista como una «marranada» que, a su juicio, atenta contra los principios de la civilización occidental.

Fox Quesada utilizó un lenguaje enérgico para cuestionar la legitimidad y los resultados de la actual administración, señalando que los principios de democracia, libertad, derechos humanos, respeto a la ley y economía de mercado son violados diariamente por el gobierno federal.

El expresidente vinculó la gestión de Morena con lo que denominó «populismo y demagogia», asegurando que el partido oficial ha mostrado una incapacidad sistémica para la generación de empleo y el manejo eficiente del presupuesto público.

El exmandatario fue particularmente incisivo al señalar que el gobierno actual ha faltado a sus promesas de campaña, calificando las acciones del oficialismo como una «traición descarada» y una «puñalada trapera» a los electores.

El mensaje central de la visita tuvo un doble propósito: el respaldo a la gobernadora Campos ante lo que el expresidente describió como una «injusticia» en su contra y la movilización de las estructuras opositoras con miras al proceso electoral de 2027.

Asimismo, Fox Quezada denunció lo que considera un desmantelamiento del Pacto Federal y criticó los cambios constitucionales impulsados por la actual mayoría, advirtiendo sobre una tendencia hacia el autoritarismo.

Por ese motivo, el expresidente exhortó a los simpatizantes a no ser pasivos, calificando el 2027 como un año crucial para «rescatar» al país y definir el futuro de la nación mediante un trabajo común.

La intervención de Fox Quezada en Chihuahua se inscribe en una estrategia de polarización que busca consolidar el bloque opositor bajo la narrativa de la defensa de las instituciones, pues al apelar a la identidad regional de Chihuahua, el exmandatario intentó contrastar el modelo de gobierno estatal con el federal, posicionando a la entidad como un referente de resistencia frente a las políticas de la autodenominada «Cuarta Transformación».

El discurso, aunque careció de propuestas técnicas específicas, reforzó la retórica de confrontación directa que define actualmente el clima político nacional, poniendo a prueba la capacidad de convocatoria de la oposición en un estado clave para el equilibrio de poderes en México.