Por: La Redacción.

Chihuahua, Chih., a 26 de febrero del 2026.- Una madrugada de terror vivieron los residentes del fraccionamiento Los Álamos, en la carretera a Aldama, luego de que ráfagas de armas de fuego despertaran a las familias alrededor de las 5:00 de la mañana. El saldo preliminar: una vivienda tapizada de balas, escuelas cerradas y un despliegue masivo de fuerzas especiales.

El director de Seguridad Pública Municipal, Julio César Salas González, confirmó que tras los reportes ciudadanos al 911, se ordenó el despliegue inmediato de dos células de la Base de Operación Interinstitucional (BOI) y grupos especiales para blindar la colindancia con el municipio de Aldama.

Lo que pudo ser una tragedia mayor obligó a directivos de planteles educativos de la zona a suspender clases. Los vecinos, a través de grupos de seguridad vecinal, advirtieron que los disparos se escucharon cerca de las escuelas, lo que generó que los padres de familia decidieran no enviar a sus hijos este miércoles.

El fraccionamiento afectado se ubica en un punto estratégico y conflictivo: la carretera Chihuahua-Aldama, cerca de la zona conocida como «Los Leones», un corredor que históricamente ha sido escenario de disputas y tránsito de grupos delictivos.

Dice el comisario Salas que «reforzaron la seguridad», pero los delincuentes tuvieron tiempo de balacear una casa, pasearse por el fraccionamiento y poner a temblar a todo un sector antes de que llegara la primera patrulla. Los Álamos y la salida a Aldama se están convirtiendo en la «tierra de nadie» donde la ciudad termina y la ley se esfuma.

Suspender clases ya no es una «medida preventiva», es la rendición del Estado ante la violencia. Mientras las autoridades se coordinan para ver quién llega primero, los grupos vecinales de WhatsApp son los que realmente están haciendo la chamba de seguridad, avisándose entre ellos para no salir de casa. El «Chihuahua seguro» se acaba justo donde empiezan los baches de la carretera a Aldama.