
Por: La Redacción.
Morelia, Michoacán., a 25 de octubre del 2026.- Durante una gira por Michoacán, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo reafirmó que la autoridad moral se sustenta en la honestidad, en un contexto marcado por los señalamientos de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) hacia la consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE) Guadalupe Taddei y las protestas en el sector salud.
Por segundo día consecutivo en su gira de trabajo por el estado de Michoacán, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reiteró que los servidores públicos de cualquier nivel o institución tienen la obligación ética e institucional de erradicar los privilegios y la corrupción, bajo el principio rector de no mentir, no robar y no traicionar al pueblo de México.
Las declaraciones de la mandataria federal adquieren relevancia al coincidir con el informe preliminar de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), la cual detectó indicios de posibles conflictos de interés, colisiones y triangulación de recursos en contratos del Instituto Nacional Electoral (INE), cuyas facultades de gestión recaen en la consejera presidenta, Guadalupe Taddei.
Durante la entrega de viviendas para el bienestar en Morelia y tras haber encabezado actos previos en Apatzingán, la titular del Ejecutivo estructuró su mensaje en torno a tres puntos centrales:
Sheinbaum Pardo enfatizó que la autoridad moral de cualquier funcionario emana directamente de la honestidad con la que se conduce. «Todos los que somos parte de las instituciones públicas debemos de recordar eso siempre: no debe haber ni corrupción ni privilegios en la Cuarta Transformación», aseveró ante la ciudadanía y simpatizantes.
El posicionamiento presidencial se produce en medio del escrutinio público y político desatado tras revelaciones periodísticas sobre vínculos entre la consejera presidenta del INE, Guadalupe Taddei Zavala, y representantes legales de empresas contratistas proveedoras de materiales electorales (como Cajas Graf y Corporativo Zeg), situación que ha motivado exigencias de renuncia por parte de diversos actores políticos y el escrutinio formal de la ASF.
En otro orden de ideas, la mandataria abordó las recientes movilizaciones y protestas de médicos, enfermeras y personal administrativo de hospitales públicos en diversas ciudades del país. Sheinbaum rechazó categóricamente los señalamientos de que el sistema de salud se encuentre en peores condiciones que en administraciones pasadas, calificando tales afirmaciones de falsas. No obstante, reconoció que aún persisten carencias y afirmó que continúa supervisando de manera directa las necesidades de las unidades médicas mediante recorridos por hospitales del IMSS-Bienestar.
La insistencia de la presidencia en enarbolar la bandera de la honestidad institucional busca fijar una postura firme ante los cuestionamientos de opacidad que sacuden a órganos autónomos como el INE. Al alinear el discurso de austeridad y probidad con las auditorías en curso, el Ejecutivo federal refuerza la presión política sobre la cúpula del organismo electoral.
Paralelamente, al desestimar las protestas del sector salud y calificar de «falsas» las percepciones sobre el deterioro hospitalario, el gobierno federal enfrenta el reto de conciliar sus cifras oficiales de transformación institucional con el descontento gremial que continúa manifestándose en las calles, manteniendo abierta una pinza de tensión política tanto en el flanco autónomo como en el social.






