Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Chihuahua, Chih., a 8 de abril del 2026.-  Mientras la capital del estado celebra la construcción de tres nuevos pasos elevados, una sombra financiera debería de comenzar a preocupar a los chihuahuenses y es que tras analizar las finanzas municipales de los dos municipios más importantes de este estado, es evidente que existen dos modelos de gestión opuestos que sin duda marcarán el futuro de las próximas generaciones.

El contraste se vuelve crítico al analizar las cuentas de Chihuahua Capital bajo la gestión del panista Marco Bonilla, cuya deuda contratada entre 2022 y 2025 ya alcanza los 1,095 millones de pesos. Esta inercia crediticia no es gratuita: el municipio ya ha tenido que desembolsar 99 millones de pesos solo en el pago de intereses acumulados.

Se trata de un capital que, lejos de convertirse en bacheo o infraestructura, se ha perdido en el costo del dinero, evidenciando una preocupante ineficiencia en las prioridades presupuestales donde los intereses bancarios ya superan los montos destinados al mantenimiento vial básico.

Dentro de este análisis comparativo de las finanzas municipales entre Ciudad Juárez y la Capital del estado la primera de ellas bajo la administración del morenista, Cruz Pérez Cuéllar, la frontera ha apostado por una estrategia de disciplina financiera que hoy rinde frutos visibles, como lo es el saneamiento del “agujero negro” fiscal heredado de gestiones anteriores logrando sanear mediante una estrategia de pagos directos que suma ya 237 millones de pesos liquidados entre 2024 y 2025, frenando con ello una hemorragia de pasivos derivada de omisiones en el manejo de nóminas ocurridas entre 2017 y 2021.

Al enfrentar con recursos propios estas deudas ajenas, la actual gestión no solo ha evitado que los recargos sigan asfixiando el presupuesto público, sino que ha garantizado que el dinero de los juarenses deje de perderse en el incumplimiento de administraciones pasadas.

Como cierre de este ciclo de saneamiento, el alcalde gestionó un convenio estratégico con la Secretaría de Hacienda que permitiría liquidar el adeudo pendiente del 2021 pagando únicamente el 25% del monto total. Esta maniobra proyecta un ahorro de 85 millones de pesos para Ciudad Juárez en 2026, transformando una carga histórica de 114 millones en un pago manejable de apenas 28 millones gracias a un estímulo fiscal.

Con este movimiento, Pérez Cuéllar no solo estabiliza las finanzas actuales, sino que cumple con el compromiso de entregar una administración libre de pasivos tóxicos, blindando el futuro financiero de la ciudad.

Aunado a ello, sin contratar un solo peso de deuda pública, Ciudad Juárez ha logrado hitos de infraestructura que ya son referencia nacional

  • Estadio 8 de Noviembre: Una obra de clase mundial financiada con ahorros y recursos propios.
  • Educación Prioritaria: El equipamiento de más de 600 escuelas, dignificando el espacio de miles de niños sin comprometer el presupuesto futuro.
  • Infraestructura Vial: Pavimentación y conectividad sin los intereses bancarios que asfixian a otros municipios.

Más allá de la infraestructura, el rostro más sensible de la actual administración juarense se refleja en la contención de la crisis humanitaria que la frontera. Al ‘entrarle al quite’ con recursos propios ante una responsabilidad presupuestal que corresponde a la Federación, el Gobierno de Cruz Pérez Cuéllar consolidó una red de refugios sin precedentes, encabezada por el emblemático Albergue Municipal ‘Kiki’ Romero —reconocido internacionalmente por la ONU y la OIM por su modelo educativo para la infancia migrante— y el reforzamiento de espacios del DIF para mujeres y familias en situación de vulnerabilidad.

Con estas gestiones, la administración municipal de Ciudad Juárez no solo salva vidas con refugios para contingencias climáticas y el rescate de estancias infantiles abandonadas, sino que redefine el ejercicio del presupuesto municipal como una herramienta de protección directa para los sectores que operan en los márgenes de la sociedad.

Asimismo, bajo la premisa de que la educación es el blindaje más efectivo contra la delincuencia, la administración de Cruz Pérez Cuéllar consolido un programa de becas universitarias sin precedentes a nivel nacional con un impacto en lo municipal rompiendo con este esquema rompe la barrera económica del acceso a la educación superior mediante convenios estratégicos con instituciones de élite como la UACJ, la UACH y el Tecnológico de Juárez, enfocándose específicamente en cubrir el pago de inscripciones.

Este programa de becas, es para miles de jóvenes juarenses, más que un apoyo financiero, sino la llave que los mantiene dentro del sistema educativo y lejos de las conductas de riesgo en las calles, convirtiendo al Municipio en un auténtico gestor de sueños y movilidad social.

El contraste en las prioridades de inversión es contundente: mientras en la capital del estado se destinan montos que apenas rozan el medio millón de pesos por plantel, Ciudad Juárez ha inyectado un presupuesto histórico superior a los 640 millones de pesos en infraestructura y apoyos directos.

Con estas inversiones en educación, no solo garantiza techumbres y aulas dignas, sino que llega hasta las manos de los estudiantes a través de becas, mochilas y útiles escolares, contribuyendo de esta forma a la formación de profesionistas en lugar de engrosar las estadísticas de vulnerabilidad, demostrando que el presupuesto, cuando se administra con disciplina y sentido humano, alcanza para transformar el futuro de las próximas generaciones.

En contraste… la capital del estado, encabezado por el alcalde panista, Marco Bonilla Mendoza, ha optado por el acelerador del crédito. Si bien los tres puentes en construcción son necesarios para eficientar la movilidad en la Ciudad de Chihuahua, la realidad financiera es fría: la capital ya suma más de 500 millones de pesos en deuda adicional.

Por lo que, mientras las cintas se cortan hoy, las próximas tres o cuatro administraciones municipales tendrán que pagar los platos rotos, es decir los intereses de una obra que pudo planificarse con mayor rigor financiero. ¿Es progreso real o es hipotecar el futuro de la ciudad por una foto de campaña?

Otro dato que es contundente es que mientras Ciudad Juárez presume obra destacada a nivel nacional con autonomía financiera así como inversión en obras con sentido humano, la Capital del Estado avanza bajo el esquema de «construye ahora, paga después». El miércoles, los ciudadanos tendrán que preguntarse qué modelo prefieren: el que construye con lo que tiene, o el que construye con lo que le falta.

El contraste entre el «saldo blanco» de Cruz Pérez Cuéllar y el «caos económico» de Marco Bonilla dentro del tablero de la gestión pública estatal, Ciudad Juárez y la Ciudad de Chihuahua presentan modelos financieros diametralmente opuestos. Bajo la administración de Cruz Pérez Cuéllar, la frontera ha consolidado una política de ‘Cero Endeudamiento’, operando sin pasivos financieros, ni compromisos que hipotequen el futuro de los juarenses.

Esta disciplina fiscal permite que el 100% del presupuesto se traduzca de manera directa en operación e inversión, manteniendo un margen presupuestal libre que otorga a la ciudad una soberanía financiera única en el estado. Mientras en Juárez el recurso se queda en las calles, en otros puntos se diluye en los balances bancarios.

Más allá de las cifras, la gestión en la capital del estado que encabeza el alcalde Marco Bonilla Mendoza revela serios problemas de planeación y ejecución. Casos como el del relleno sanitario, donde se redireccionaron 132 millones de pesos por falta de viabilidad, o el retraso en la formalización de un crédito de 570 millones para puentes vehiculares por negligencia administrativa, subrayan un modelo que depende del crédito para subsanar la falta de estrategia.

Es así que, mientras Ciudad Juárez invierte con ahorros y recursos propios, la capital del estado se encamina a reducir su margen financiero futuro, comprometiendo la capacidad de respuesta de las próximas administraciones ante las urgencias de la ciudadanía.