
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Chihuahua, Chih., a 31 de agosto del 2026.- El Palacio de Gobierno se convirtió en una fortaleza con guardias apostados en las puertas mientras, afuera, el dolor y la indignación rompían el silencio institucional. Madres, familiares y niños arribaron a la sede del Ejecutivo estatal para exigir justicia y dar con el paradero de sus seres queridos, entre reclamos de justicia contra la administración de la gobernadora María Eugenia Campos Galván, niños, mujeres y hombres recriminaron que de nada ha servido la inversión millonaria de la Plataforma Centinela.
Las cámaras no sirven y muchos de los jóvenes desaparecieron literalmente en las narices de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, evidenciando que la multimillonaria inversión superior a los 4 mil millones de pesos ha sido totalmente inútil.
«¡Justicia!», gritaban los manifestantes mientras desplegaban lonas con los rostros de quienes ausentes siguen siendo buscados por sus familias sin que el Estado dé resultados, mucho menos lleve a los responsables de esta trágedia humana ante el banquillo de los acusados.
Entre la desesperación colectiva, el eje de la protesta apuntó a la gran contradicción tecnológica: un sistema de videovigilancia millonario que presume modernidad en los spots oficiales, pero que falla trágicamente como testigo mudo cuando las privaciones de la libertad ocurren justo bajo sus lentes inoperantes.
A esta crisis de seguridad se sumó el repudio a la cerrazón política. Los familiares recriminaron que, a diferencia de sexenios anteriores —como los de César Duarte Jáquez o Javier Corral—, donde los mandatarios en turno salían a dar la cara y recibir a los colectivos, la actual administración se escuda en el discurso de un supuesto «gobierno humanista» mientras opta por el encierro, la indiferencia y el rechazo absoluto a dialogar con el pueblo de Chihuahua.
La protesta de este domingo no solo desnuda la indolencia oficial ante una tragedia que lacera a cientos de hogares, sino que pone en tela de juicio el proyecto insignia de la gobernadora María Eugenia Campos Galván: la Plataforma Centinela. A la par, con este fracaso queda en evidencia que el titular de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, Gilberto Loya Chávez, no ha dado el ancho en su encargo. ¿Cómo es posible que las personas desaparezcan en las narices de las cámaras de Centinela? Es evidente que Loya Chávez carece de resultados porque anda más enfocado en su precampaña y proyectos políticos personales que en la seguridad de los chihuahuenses, haciendo urgente una rendición de cuentas frontal frente a un sistema estatal rebasado por la impunidad y la indolencia.






