Por: La Redacción.

Xalisco, Nayarit., a 7 de octubre del 2026.-  La tierra removida, el hedor persistente a diésel en el ambiente y la dispersión de fragmentos óseos a las orillas de un arroyo cercano han vuelto a poner al descubierto el horror de la desaparición forzada en el occidente del país.

En un terreno rural del municipio de Xalisco, las autoridades y colectivos de familias buscadoras han comenzado a procesar lo que los indicios señalan como un centro clandestino de exterminio e incineración de cuerpos, exponiendo la vigencia de estructuras criminales que operan a la sombra de la ineficacia estatal.

La jornada no inició en los escritorios institucionales, sino en el terreno hostil donde la insistencia de las familias abre camino. Desde el pasado 3 de octubre, brigadas del colectivo Familias Unidas por Nayarit (Cofaunnay), acompañadas por peritos de la Fiscalía General del Estado (FGE) y binomios caninos, ingresaron al predio tras alertas sobre la presencia de fosas clandestinas.

El recorrido por el predio reveló de inmediato la sistematicidad con la que operaba el sitio:

  • El hallazgo de la infraestructura: Entre la vegetación, las buscadoras ubicaron estructuras artesanales diseñadas para la destrucción térmica. La propia fiscal general, Elvia Ludmila Heredia Verdugo, confirmó la localización de una «hornilla artesanal» acondicionada con un tambo metálico, donde se presume el uso de combustibles —como diésel— y sustancias químicas para disolver o reducir restos humanos.
  • El rastro del horror: A ras de suelo se multiplicaron los hallazgos: casquillos percutidos que dan cuenta de ejecuciones in situ, mochilas, zapatos y prendas de vestir abandonadas. Entre la tierra, las madres buscadoras desenterraron dientes, fragmentos de mandíbula y restos óseos calcinados.
  • La amenaza de la corriente: El escenario se complica en los márgenes de un riachuelo colindante. El cauce de agua no solo arrastró fragmentos óseos, sino que amenaza con diluir la evidencia biológica antes de que los peritos puedan fijarla, una carrera contra el tiempo y el clima que las familias observan con angustia.
  • Marcajes en caliente: La intervención de los perros de búsqueda arrojó nuevos «puntos positivos». En una de las fosas recién abiertas se confirmó la presencia de cuerpos de localización reciente, lo que evidencia que el sitio se mantuvo activo hasta fechas muy próximas al operativo.

El caso de Xalisco vuelve a colocar en el centro de la discusión pública la capacidad técnica y la voluntad política de las autoridades nayaritas para enfrentar el fenómeno de la desaparición.

Dimensión de la CrisisHallazgo / Evidencia en XaliscoPunto Crítico y Exigencia Social
Operatividad CriminalHornillas artesanales, tambos y uso de diésel para incineración.Muestra la existencia de sitios de exterminio prolongado a pocos minutos de zonas urbanas sin detección preventiva.
Recuperación PericialFragmentos óseos dispersos en un riachuelo.Riesgo inminente de pérdida de material genético por falta de blindaje o contención en el cauce.
Transparencia InstitucionalAusencia de un censo preliminar o estimación de víctimas por la FGE.La falta de cifras oficiales genera incertidumbre y alimenta la opacidad sobre el verdadero número de víctimas.
Identificación GenéticaProceso de extracción de perfiles de ADN en curso.El rezago en los bancos de datos genéticos contrapone la prisa de las familias con la lentitud burocrática.

Mientras la Fiscalía de Nayarit mantiene abiertas las hipótesis sobre la dinámica de incineración y disolución de cuerpos, la incertidumbre pesa sobre cientos de familias que buscan a sus seres queridos. La localización de cuerpos recientes en el mismo terreno confirma que estos parajes continúan funcionando como enclaves de impunidad para el crimen organizado.

La verdadera prueba para las instituciones no concluye con el acordonamiento del predio ni con el levantamiento de indicios: radicará en la capacidad real de transformar los fragmentos óseos en perfiles genéticos certeros que devuelvan la identidad a las víctimas y otorguen respuestas definitivas a las familias que, una vez más, tuvieron que poner el cuerpo y la pala para destapar la verdad.