Por: La Redacción.

Chihuahua, Chih., a 5 de mayo del 2025.- Al encuentro de personas desplazadas llevado a cabo en la ciudad de Chihuahua, acudimos personas del  Colectivo Un Nuevo Amanecer, integrado por familias de Guanaceví, Durango, y de los municipios de Guadalupe y Calvo, el Vergel  y Balleza, todos ubicados en Parral; De la comunidad El Manzano del municipio de Uruachi y de Monterde del municipio de Guazapares; de la comunidad de Coloradas de la Virgen  mpio de Guadalupe y calvo quienes estamos ubicados  en la ciudad Chihuahua  y de La Sierrita del municipio de Guadalupe y Calvo ubicados en Delicias.

Algunas de nuestras familias fueron desplazadas desde hace más de 15  años, a causa de la disputa violenta entre grupos armados quienes pretenden el control del territorio y como consecuencia de la defensa del bosque y territorio que hemos realizado. Aunque cada familia y comunidad ha vivido esta situación de manera distinta, las  violencias siguen un mismo patrón. Hemos sufrido el asesinato de familiares y vecinos, reclutamiento forzado de los jovenes, golpizas, amenazas, violaciones, quema de viviendas, burlas, despojo de tierras, desapariciones y la criminalización.

A pesar de que los delitos cometidos por quienes nos desplazan y despojan son sumamente graves, hasta ahora no hemos encontrado justicia y la calidad de víctima nos es negada por no interponer denuncia, aún cuando son hechos del dominio público, solicitamos se otorgue la calidad de víctima a las personas desplazadas en la ciudad de Parral.

Cuando salimos desplazados de nuestras comunidades, perdemos todos nuestros documentos. Esto nos  impide  acceder a empleos, proyectos y programas de gobierno. Nuestra vida en la Sierra Tarahumara era diferente, sencilla pero teníamos lo necesario para vivir, en la ciudad pasamos muchas necesidades.

Si se garantizaran condiciones de seguridad para todas las familias, es decir que se investigue, detenga y procese a los responsables de  toda la violencia descrita, queremos regresar a nuestra comunidad. Sin un entorno seguro, cualquier intento de regreso pondría en riesgo nuestras vidas. En caso de que el retorno no sea viable, exigimos la reubicación en una vivienda o terreno que nos permita sembrar, con un espacio suficiente, donde sea posible vivir en apego a nuestras tradiciones.

Algunas de las necesidades básicas que tenemos en la ciudad son el acceso a la salud, medicamentos, servicios públicos básicos y seguridad. También es  una prioridad continuar con los estudios de nuestras niñas, niños y adolescentes, con maestras  que hablen nuestra lengua y comprometidos con la niñez indígena.

Urge proyectos productivos dirigidos especialmente a personas desplazadas que nos ayuden a generar ingresos dignos.

Varias de nuestras comunidades hemos acudido ante los Tribunales  y tenemos sentencias a nuestro favor, sin embargo, no han sido restablecidos nuestros derechos violentados.

Es necesaria mayor voluntad para cumplir lo ordenado por los tribunales y atender de fondo esta problemática que tanto dolor nos ha causado.

Le exigimos al gobierno del estado que nos convoque a colectivos y a organizaciones acompañantes a una reunión de trabajo en un plazo no mayor a 15 días, en donde estén presentes los titulares de la secretarias de Gobierno, Salud, Educación, Desarrollo Humano y Bien Común, Fiscalía, CEAVE y COESVI.

Pedimos que se nos escuche, que se reconozca el sufrimiento que hemos vivido y que se actúe con responsabilidad para garantizar nuestros derechos. No queremos seguir viviendo en el olvido ni en la incertidumbre. Queremos reconstruir nuestras vidas, con seguridad, dignidad y paz. Es hora de que las autoridades asuman su deber y respondan con hechos, para que nuestras comunidades puedan sanar y volver a florecer.