Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Chihuahua, Chih., a 10 de abril del 2026.- El Tratado de Aguas de 1944, un documento que por ocho décadas ha reglado la diplomacia hídrica entre México y Estados Unidos, hoy choca de frente con una realidad climática devastadora: la sequía extrema en Chihuahua. En este escenario, el diputado local Roberto Carreón Huitrón (PAN) ha puesto sobre la mesa una exigencia que resuena en las cuencas del Conchos: suspender las entregas de agua al vecino del norte antes de que el colapso social y económico sea irreversible.

La propuesta, presentada ante el Congreso del Estado, no es un simple llamado político, sino un recurso de urgencia dirigido a la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), la Secretaría de Relaciones Exteriores y la CILA. El argumento central es la aplicación de las cláusulas de «fuerza mayor» contempladas en el mismo acuerdo de 1944, las cuales permiten a México postergar sus entregas en casos de sequía extraordinaria.

Para Carreón Huitrón, seguir cumpliendo con el trasvase de agua mientras las presas de Chihuahua agonizan es una apuesta suicida. Municipios como Delicias, Camargo y Ojinaga —el corazón agrícola del estado— ya muestran señales de agotamiento que ponen en jaque no solo el ciclo de riego, sino el consumo básico de miles de familias.

Lo que antes se gestionaba como un tema técnico entre ingenieros y diplomáticos, hoy ha mutado en un conflicto de seguridad y estabilidad social. «La sequía ha dejado de ser solo un problema del campo para convertirse en una situación social, económica y de seguridad», advirtió el legislador.

La falta de lluvias ha diezmado los niveles de almacenamiento, dejando a los productores en una posición de vulnerabilidad total. En este contexto, la entrega de agua al extranjero se percibe en las comunidades locales como una exportación de su propia supervivencia. El exhorto pide que se informe de manera pública y oportuna sobre las negociaciones, rompiendo la opacidad que históricamente ha rodeado el manejo de las cuencas compartidas.

El planteamiento de Carreón Huitrón subraya una jerarquía de derechos: el derecho humano al agua y la estabilidad de las comunidades locales deben estar por encima de los compromisos transaccionales. Aunque el Tratado de 1944 ha sido un pilar de la relación binacional, los expertos coinciden en que los modelos climáticos de mediados del siglo pasado no contemplaban el estrés hídrico que hoy padece la región.

«No se puede seguir entregando agua al extranjero mientras en Chihuahua está en riesgo el abasto para nuestra gente y para el campo», sentenció el diputado.

Con esta iniciativa, Chihuahua lanza un mensaje claro al Gobierno Federal: en un estado donde el agua es el recurso más escaso y valioso, la lealtad a los acuerdos internacionales no puede ser a costa de la sed de su propio pueblo. La moneda está en el aire, y la respuesta de la Federación determinará si el ciclo agrícola de 2026 será recordado por la producción o por la escasez.