
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Chihuahua, Chih., a 25 de febrero del 2026.- En la política, como en la vida, hay errores que se pagan con una disculpa y otros que se pagan con el escritorio. Lo que ocurrió con Luis Roberto Terrazas Fraga, ahora exsubdirector de Seguridad Pública Municipal, no fue un «desliz» en redes sociales; fue una exhibición de la desconexión que aún existe entre algunos funcionarios y la realidad de un Chihuahua que ya no tolera la violencia de género.
¿Por qué es tan relevante este cese? Primero, por la naturaleza del cargo. No estamos hablando del director de bacheo o de parques; hablamos de un mando de Seguridad Pública. Resulta una contradicción biológica que quien administra a la corporación encargada de proteger a las mujeres, sea el mismo que utiliza sus redes para violentar a una mujer por el simple hecho de estar embarazada. La seguridad de las mujeres chihuahuenses no puede estar en manos de quien ve en la misoginia una herramienta de ataque político.
Segundo, la senadora Andrea Chávez puso el dedo en la llaga con una pregunta que caló hondo: “¿En ese tipo de personajes depositó usted la responsabilidad de cuidar a las mujeres?”. El cuestionamiento no solo era para el funcionario, sino para el criterio de contratación del mismo Marco Bonilla Mendoza, quien es uno de los aspirantes del PAN a la gobernatura de Chihuahua en el 2027.
El Alcalde, que tiene la mira puesta en proyectos mucho más grandes para el futuro, entendió rápido la jugada. Mantener al hoy famoso “Tomatito” en el cargo era cargar con un muerto político que le iba a apestar cada vez que hablara de “defender la vida y la familia”. Bonilla hizo lo que tenía que hacer: amputar el miembro dañado para salvar el cuerpo.
La lección es clara: Las redes sociales ya no son un «espacio personal» para el servidor público. Un comentario misógino a las 11 de la noche es tan grave como una mala decisión en la oficina a las 10 de la mañana.
En Chihuahua, la dignidad de la mujer —sea senadora, ama de casa o estudiante— ya no es moneda de cambio. Qué bueno que se fue Terrazas Praga, pero qué mal que tuvo que llegar una presión mediática para que se entendiera que en Seguridad Pública, la misoginia debe ser motivo de despido fulminante, no de «prudencia».
Ojalá y que así como se actuó en la denuncia pública realizada por la senadora Andrea Chávez Treviño, todas las expresiones de misoginia en la función pública sean sancionadas y no solamente en esta ocasión por que se trata de una figura pública que por cierto también es aspirante a la gobernatura de Chihuahua.






