Por: La Redacción.

Ciudad de México., a 24 de abril del 2026.- Lo que comenzó como una interacción rutinaria en plataformas digitales terminó en una tragedia que hoy sirve como una cruda advertencia global. En Columbia Británica, Canadá, El enemigo en la pantalla: La red “764” y el suicidio de una menor que estremece a Canadá padre ha roto el silencio tras el suicidio de su hija de 15 años, revelando cómo fue víctima de «764», una red extremista que opera en las sombras de internet manipulando a menores para cometer actos de autolesión y violencia.

El testimonio del padre, recogido por CTV News, describe un proceso de manipulación psicológica devastador. La menor fue captada a temprana edad en entornos digitales aparentemente seguros, para luego ser trasladada a foros cerrados donde la presión del grupo la llevó a grabarse cometiendo actos autodestructivos y violentos, material que posteriormente era usado para extorsionarla y difundirse en la red.

Tras el fallecimiento de la joven en febrero —días antes de cumplir 16 años—, el hallazgo de miles de mensajes en su teléfono reveló una manipulación sostenida durante años por un individuo que dictaba cada paso de su espiral descendente.

La red identificada como “764” no es un caso aislado. El FBI la ha catalogado como un grupo violento que utiliza la explotación digital y el abuso psicológico para coaccionar a niños y adolescentes. Su objetivo es generar el mayor daño posible, incitando a actos extremos contra los propios menores, animales o terceros.

En Canadá, la Real Policía Montada (RCMP) ha encendido las alarmas, señalando que estas redes migran constantemente entre plataformas, lo que hace que las herramientas de control parental actuales resulten insuficientes frente a métodos de captación tan sofisticados.

“Buscan causar el mayor daño posible”, advirtió el padre de la víctima, quien hoy cuestiona la percepción de seguridad que tenemos sobre el entorno digital. Su mensaje es un llamado urgente a la vigilancia activa y a la educación digital: el riesgo en internet, asegura, es tan real y letal como cualquier amenaza física fuera de casa.