
Por: La Redacción.
Ciudad de México., a 20 de octubre del 2025.- En el reciente acto de relanzamiento del Partido Acción Nacional (PAN), surgió un enfrentamiento que ha captado la atención pública y generado un debate en redes sociales. El evento, que buscaba proyectar una imagen de renovación generacional del partido, se vio marcado por un conflicto entre el dirigente de Nueva Derecha, Raúl Tortolero, y un asistente que portaba una bandera de la comunidad LGBT+.
Durante el evento, Raúl Tortolero, conocido por su postura conservadora, pidió al asistente que retirara la bandera LGBT+, argumentando que no reflejaba los valores del PAN. En un video compartido por Tortolero en la plataforma X, él describió la bandera como “una bandera marxista posmoderna o del supremacismo LGBT”. Aclaró que su petición no estaba dirigida a la orientación sexual del asistente, sino a lo que él percibía como la promoción de causas ajenas al partido.
Tortolero expresó: “Si cada panista va a hacer lo que quiera, pues vamos a ver banderas de equipos de futbol, de sindicatos, de otros países, de lo que sea, menos de los valores que debemos estar representando”.
La publicación de Tortolero generó una cascada de respuestas en las redes sociales. Luisa Gutiérrez Ureña, presidenta del PAN en la Ciudad de México, defendió al asistente y subrayó la importancia del respeto y la inclusión dentro del partido. En su mensaje, destacó que el asistente ha sido un panista comprometido desde hace más de 25 años.
Tortolero, por su parte, mantuvo su postura al afirmar: “Le pedí que bajara esa bandera porque es MARXISTA POSMODERNA. No le dijimos que se fuera ni mucho menos. En el PAN siempre ha habido homosexuales y eso es su vida privada; nosotros tenemos el problema CONTRA EL MARXISMO, eso no cabe en el PAN, y si gustas lo comentamos en persona”.
Gutiérrez Ureña respondió a la invitación de Tortolero para dialogar: “El día que gustes, platicamos. A la orden desde Durango 22, Roma Norte”.
Este incidente refleja las tensiones internas dentro del PAN sobre la definición de sus valores conservadores, en un momento en que el partido busca relanzarse y atraer a nuevos votantes. La situación pone de manifiesto el desafío de equilibrar una imagen de renovación con las posturas tradicionales que algunos de sus miembros defienden.
El debate suscitado por el enfrentamiento evidencia la diversidad de opiniones dentro del partido y la necesidad de diálogo para avanzar hacia un enfoque inclusivo que respete la diversidad de sus miembros.






