
Por: Redacción.
Ciudad de México., a 18 de octubre del 2026.- La estructura ejecutiva de uno de los certámenes de belleza más influyentes del mundo vuelve a sacudirse tras darse a conocer una segunda orden de aprehensión dictada en contra del empresario Raúl Rocha Cantú, copropietario de la marca internacional Miss Universo.
El juez de control Ricardo Alfonso Santos Dorantes, adscrito al Centro de Justicia Penal Federal de Almoloya de Juárez, en el Estado de México, libró la orden de captura contra Rocha Cantú y su hijo, Mauricio Jesús Rocha Botello (presidente de Miss Universo México), bajo cargos de delincuencia organizada y lavado de dinero por un monto cercano a los 3 mil millones de pesos operados entre 2014 y 2025.
De acuerdo con la investigación formulada por la Fiscalía General de la República (FGR), Rocha Cantú es identificado como uno de los presuntos cabecillas de un esquema financiero diseñado para blanquear recursos presuntamente provenientes del crimen organizado.
La FGR ubica al empresario como accionista fundador y directivo en firmas concentradoras como GI Euromex, Soluciones Gasíferas del Sur y Legacy Equity Group. Junto a él, la acusación abarca a otros implicados —entre ellos Andrés Javier Vázquez Ruiz y Alberto Charlan Salazar— quienes operaban a través de una red de seis sociedades mercantiles utilizadas para la recepción y triangulación de los fondos ilícitos.
Esta nueva imputación se suma a la orden de captura emitida previamente el 15 de diciembre de 2025, en la que se le acusó de delincuencia organizada en las modalidades de tráfico de armas e hidrocarburos (huachicol).
Aunque en un inicio Rocha Cantú intentó acogerse a un criterio de oportunidad como testigo colaborador, la FGR revocó dicho beneficio tras el cambio de titularidad en la institución. A pesar de los amparos tramitados por la defensa del empresario ante juzgados de distrito en Nuevo León para frenar su arresto, la FGR confirmó en septiembre pasado que la investigación penal sigue plenamente vigente, considerándolo prófugo de la justicia en tanto se resuelven los litigios constitucionales pendientes.
La acumulación de causas penales por delitos de alto impacto financiero y delincuencia organizada coloca en una severa crisis reputacional a la franquicia global de Miss Universo. La vinculación directa de sus principales accionistas y directivos nacionales con presuntas operaciones del crimen organizado expone la fragilidad de los mecanismos de auditoría e idoneidad dentro de la industria del entretenimiento y los concursos de belleza.
El cerco judicial tendido por las autoridades federales evidencia que, más allá del blindaje legal dictado en los tribunales de amparo, las acusaciones por lavado de dinero a gran escala amenazan con colapsar no solo la estabilidad de los implicados, sino la viabilidad comercial y operativa de las marcas que representan.






