Por: Redacción.

Ciudad del Carmen, Camp., a 18 de octubre del 2026.- En un acto que combinó la autocrítica sobre el desempeño de la administración pública con el uso de la retórica política tradicional, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reconoció abiertamente las severas deficiencias que persisten en el sistema público de salud. Para reafirmar su promesa de reestructuración, la mandataria echó mano de una de las frases más emblemáticas de su antecesor: «Me canso ganso que vamos a modernizar todo el sistema de salud».

Durante la inauguración del Hospital General de Ciudad del Carmen, acompañada por la gobernadora Layda Sansores y su equipo de salud —con la notable ausencia del titular del IMSS, Zoé Robledo, inmerso en la atención de un conflicto laboral con trabajadores de la institución—, Sheinbaum detalló que las quejas ciudadanas recogidas durante sus giras de fin de semana motivaron una revisión itinerante en los estados donde opera el modelo IMSS-Bienestar.

La jefa del Ejecutivo cuestionó la paradoja burocrática en la que operan los centros sanitarios del país. Señaló que en plena era de la inteligencia artificial, el comercio electrónico y el uso cotidiano de plataformas digitales, los hospitales públicos sigan dependiendo de trámites físicos y oficios entregados personalmente para solicitar insumos tan básicos como guantes de exploración o medicamentos.

«¿Cómo es que nosotros no podemos modernizar el sistema de salud?… Es como una revolución, nada más que es digital, es una transformación digital para beneficio del pueblo», aseveró la presidenta.

Para contrarrestar este cuello de botella, Sheinbaum Pardo adelantó que la próxima semana presentará un plan de automatización logística. La estrategia contempla reclutar a jóvenes egresados de instituciones públicas como el Tecnológico Nacional de México, el IPN, la UNAM y la Universidad de Campeche en áreas de ciencia de datos y logística, rechazando la contratación de empresas privadas. El objetivo declarado es lograr que el abasto de insumos a hospitales funcione con la misma inmediatez que el comercio electrónico internacional.

El reconocimiento explícito de las fallas por parte de la titular del Ejecutivo marca un giro pragmático en el discurso oficial sobre la salud pública. Tras años en los que se prometió consolidar un sistema de salud al nivel de los países nórdicos, la realidad cotidiana reportada por pacientes y personal médico —falta de insumos básicos, demoras en citas y desabasto de fármacos— obligó a la Presidencia a emprender una supervisión directa en campo.

Sin embargo, el recurso a la retórica obradorista del «me canso ganso» y la apuesta por una digitalización express impulsada por recién egresados universitarios abren interrogantes sobre la complejidad estructural del problema. La crisis del sistema no solo pasa por la falta de software o trámites en papel; abarca profundas fallas en las cadenas de distribución nacional, problemas presupuestales, infraestructura hospitalaria inconclusa y tensiones laborales no resueltas con el personal de salud.

La promesa de transformar la logística hospitalaria bajo el modelo de plataformas de envíos privados coloca a la administración federal ante una vara alta de medición: pasar del diagnóstico mediático y las frases populares a resultados tangibles en los anaqueles de las farmacias públicas.