Por: La Redacción.

Ciudad de México., a 10 de mayo del 2026.- Bajo el grito de «¡¿Dónde están?!», miles de madres de personas desaparecidas tomaron las calles de la capital en la XIV Marcha de la Dignidad Nacional. Este 10 de mayo, la exigencia fue clara y directa para la presidenta Claudia Sheinbaum: aceptar asistencia internacional para enfrentar una crisis que ya supera las 133 mil víctimas y dejar de «maquillar» las cifras ante la proximidad del Mundial de Futbol 2026.

La protesta de este año tuvo un tinte distintivo. Muchas manifestantes portaron la playera verde de la Selección Mexicana, pero con un detalle doloroso: en el pecho no lucían un escudo, sino la fotografía de sus hijos desaparecidos.

Con consignas como “Futbol sí, desaparecidos también”, los colectivos denunciaron que el Gobierno Federal se ha enfocado en “administrar” la crisis para dar una buena apariencia ante la FIFA, en lugar de realizar búsquedas efectivas. Acusaron que, en la víspera, personal del gobierno capitalino destruyó fichas de búsqueda pegadas cerca del Estadio Banorte para no «arruinar» la estética mundialista.

En el Ángel de la Independencia, las buscadoras leyeron un pronunciamiento contundente. Instaron al Estado a permitir que la crisis de desapariciones sea tratada en la Asamblea General de la ONU para lograr soluciones profundas.

«Nada gana dejando de nombrar a nuestros desaparecidos porque existen, señora presidenta», sentenciaron. Reprocharon que la estrategia actual se centra en bajar los números en los registros oficiales en lugar de encontrar a las personas.

Amnistía Internacional, que acompañó la movilización, recordó cifras alarmantes: hasta abril de 2026, el registro oficial contabiliza 133,503 víctimas. Edith Olivares Ferreto, directora de la organización en México, resaltó que la ineficacia oficial ha obligado a las mujeres a convertirse en investigadoras, enfrentando riesgos mortales.

Desde 2011, al menos 35 personas dedicadas a la búsqueda han sido asesinadas en México; 21 de ellas eran mujeres que solo querían regresar a sus hijos a casa.