
Por: La Redacción.
Ciudad de Guatemala., a 30 de marzo del 2026.- Mientras el «efecto Bukele» sacude a Centroamérica, el gobierno de Bernardo Arévalo ha decidido marcar su propia línea. Este viernes, el mandatario colocó la primera piedra de lo que será una prisión de máxima seguridad para 2,000 pandilleros, pero con una advertencia clara: no será una réplica del Cecot de El Salvador.
La nueva prisión no solo destaca por su tecnología, sino por su ubicación simbólica. Se levantará en Izabal, a 290 km de la capital, en una finca que fue incautada en 2012 a un narcotraficante extraditado a EE. UU.
«Este lugar fue usado para robarse nuestra paz; hoy se convierte en un recurso para protegerla», sentenció Arévalo durante el acto oficial.
A diferencia de las celdas colectivas y el régimen de excepción de Nayib Bukele, las autoridades guatemaltecas enfatizaron que su modelo se basará en el «debido proceso»:
- Capacidad: 2,000 reos de alta peligrosidad (principalmente Barrio 18 y MS-13).
- Estándares: Máximo dos reos por celda, cumpliendo normas internacionales.
- Inversión: 130 millones de dólares ejecutados por ingenieros del Ejército.
- Plazo: La obra deberá estar concluida en un año.
La urgencia de esta megacárcel responde a la reciente ola de violencia. A mediados de enero, ataques coordinados de la pandilla Barrio 18 dejaron un saldo de 11 policías muertos, además de constantes motines que han puesto en jaque el sistema penitenciario actual.
El ministro de la Defensa, Henry Sáenz, fue tajante: «No estamos en otro modelo que no sea el respeto a nuestro marco legal y los derechos humanos», marcando una distancia ideológica con la «guerra» antipandillas del país vecino.






