Por: La Redacción.

Ciudad de México., a 25 de abril del 2026.- Mientras el discurso oficial presume protocolos y programas, la realidad para la niñez migrante es una lucha por la supervivencia. Durante el 2025, un ejército de 15 mil 172 niños y adolescentes ingresó a México con el sueño de llegar a Estados Unidos, de los cuales casi mil cruzaron el territorio completamente solos, según datos de la Unidad de Política Migratoria.

Un reciente informe de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) pone el dedo en la llaga: aunque México tiene leyes y programas (como el PRONAPINNA 2025-2030), no hay forma de confirmar si estos realmente funcionan. El monitoreo es deficiente y la opinión de los propios niños rara vez es tomada en cuenta al diseñar sus medidas de protección.

El informe revela que las instituciones encargadas, como el DIF y Sipinna, operan con una «debilidad institucional» alarmante. El dinero, en lugar de invertirse en programas directos de protección para los menores, se queda atrapado en gastos operativos y burocracia.

El endurecimiento de las políticas migratorias de Donald Trump ha convertido el camino en un campo de batalla para los más pequeños. Detenciones arbitrarias, violencia sexual, trata y la negación del derecho al asilo son los riesgos diarios que enfrentan estos niños, quienes en su mayoría huyen de la pobreza y la violencia en busca de sus familias.

La Redim denunció que el Gobierno Federal enfoca su recopilación de datos únicamente en la seguridad nacional y la gestión fronteriza. Se ignora la situación de salud de los menores o su entorno familiar, creando una brecha que impide generar políticas públicas reales que los cuiden durante su paso por estados clave como Chihuahua.

Se necesita presupuesto específico y un liderazgo real de Sipinna para que la protección deje de ser un trámite burocrático y se convierta en un derecho garantizado para cada niño que pisa suelo mexicano.