Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Chihuahua, Chih., 15 de octubre de 2026.- En un movimiento estratégico para contener el impacto político tras su salida de la Fiscalía General del Estado (FGE), César Jáuregui Moreno quién busca ser el candidato por la alcaldía de la Ciudad de Chihuahua, el exfiscal reapareció en un video difundido en sus redes sociales para fijar postura sobre el controvertido operativo en El Pinal —relacionado con la desarticulación de un narcolaboratorio en Morelos con la participación de agentes extranjeros de la CIA y sobre lo que calificó las expresiones de la gobernadora María Eugenia Campos Galván como una embestida en su contra y de su equipo de trabajo.

Con una retórica que oscila entre la autodefensa jurídica y el activismo partidista, el exfuncionario aseguró que no teme a posibles investigaciones en su contra por parte de autoridades federales o estatales, al tiempo que sugirió la existencia de presiones internas desde el aparato gubernamental hacia la militancia y la burocracia local.

A pesar de que el operativo en El Pinal derivó en su dimisión al frente de la FGE, Jáuregui Moreno optó por recalibrar los hechos y presentarlos como un acto de «firmeza» institucional, rechazando que su actuación haya configurado delito alguno.

“Si hoy tuviera que tomar nuevamente la decisión de desarticular el narcolaboratorio de Morelos, estoy absolutamente seguro de que lo volvería a hacer, porque lo verdaderamente imperdonable hubiera sido ser omiso y tibio”, aseveró el exfiscal, al tiempo que externó su disposición a responder ante la justicia: “Si la Federación o el Estado me fincan alguna responsabilidad, estoy listo para asumirla con orgullo”.

El discurso busca neutralizar las críticas sobre probables irregularidades u omisiones en las investigaciones del caso El Pinal, posicionando la renuncia no como una sanción o costo político, sino como la asunción de una «responsabilidad total» frente al combate a la delincuencia organizada.

Más allá de los antecedentes de su gestión como fiscal, el pronunciamiento de Jáuregui escaló hacia el terreno de la contienda interna por el control político en Chihuahua. Sin señalar directamente a los responsables, el panista denunció la supuesta coacción hacia trabajadores del Gobierno del Estado para participar en actos políticos.

“Hay quienes hoy sienten presión desde el poder. Les digo: su dignidad está primero y su trabajo merece respeto. Nadie debería asistir a un evento por miedo a perder su empleo”, expresó, lanzando un dardo directo hacia la estructura administrativa estatal.

Estas afirmaciones dejan al descubierto las fisuras en la cúpula panista local, en un contexto donde Jáuregui Moreno busca respaldar su permanencia política apelando a las corrientes tradicionales del partido y invocando nombres históricos como Manuel Gómez Morín, Luis H. Álvarez, Francisco Barrio y Francisco Villarreal.

Ante lo que anticipa como una «etapa difícil» cargada de persecución política, Jáuregui advirtió que no cederá en sus aspiraciones dentro del PAN chihuahuense, pese a carecer de un puesto formal en la administración actual.

“Vendrán ataques cada vez más duros contra mi persona y mi trabajo (…) por eso hoy les digo que estoy firme y nadie me va a hacer sentir fuera de lugar en mi propia casa. A mí no me van a doblar”, concluyó.

El posicionamiento deja sobre la mesa dos escenarios: el eventual avance de expedientes administrativos o penales en torno a su paso por la Fiscalía, y el endurecimiento del choque entre facciones panistas de cara al próximo proceso de definición de candidaturas en el estado en donde la gobernadora María Eugenia Campos Galván es evidente que hará hasta lo imposible para posicionar a Santiago de la Peña Grajeda como el candidato oficial del PAN por la alcaldía de Chihuahua, dejando de lado a César Jáuregui Moreno quien fue su operador político a lo largo de su carrera.