
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Chihuahua, Chih., a 8 de mayo del 2026.- Mientras el resto del país se prepara para los festejos del 10 de mayo, un contingente de mujeres en Chihuahua prepara algo muy distinto: una movilización hacia el corazón de la República. Por decimocuarto año consecutivo, las madres buscadoras del estado se integrarán a la Marcha de la Dignidad Nacional, transformando una fecha de celebración en un grito de exigencia frente a una crisis que la burocracia no ha logrado frenar.
En México, la tragedia tiene números que desafían la comprensión: más de 130,000 personas desaparecidas y un «atasco» forense de 70,000 cuerpos sin identificar en servicios periciales que parecen haber claudicado ante la magnitud de la violencia. Sin embargo, para las familias que se reúnen bajo el antimonumento «Plasmando Esperanzas» en Chihuahua, la cifra más dolorosa es la de la impunidad: prácticamente el 100% de los casos carece de una sentencia.
Esta parálisis institucional ha llevado el caso mexicano hasta la Asamblea General de las Naciones Unidas. El Comité contra la Desaparición Forzada ha señalado la «extrema gravedad» de la situación, encontrando como respuesta inicial del Estado mexicano la descalificación y el rechazo, una postura que, según las familias, solo suma obstáculos a una búsqueda que ya de por sí es heroica y solitaria.
En el estado de Chihuahua, la cifra de desaparecidos supera las 5,000 personas. El Grupo de Madres Buscadoras locales ha sido enfático: el gobierno no está buscando. Ante este vacío, las familias han presentado un pliego petitorio que va más allá de la protesta, proponiendo soluciones estructurales:
- Presupuesto Real: Fortalecer las capacidades de investigación que hoy operan con recursos limitados.
- Diálogo Vinculante: Un espacio permanente donde las familias dejen de ser espectadoras y se conviertan en supervisoras de la política pública.
- Fiscalía Especializada: La creación de una instancia en Chihuahua dedicada exclusivamente a la desaparición, diseñada con la participación directa de quienes conocen el rastro del dolor.
El mensaje de las madres este 2026 es un recordatorio de que la desaparición forzada no es un «asunto de las familias», sino una tragedia nacional que requiere la intervención de la iniciativa privada, la iglesia, el sector artístico y los medios de comunicación.
La marcha que partirá del Monumento a la Madre hacia el Ángel de la Independencia no es solo una procesión de duelo; es una auditoría social a cielo abierto. Las madres buscadoras no piden un regalo este 10 de mayo; exigen la verdad y el regreso de sus hijos, recordándole a una sociedad a veces indiferente que, mientras falte uno, nos faltan todos.






