Por: La Redacción.

Chihuahua, Chih., a 3 de mayo del 2026.- El senador por Chihuahua, Mario Vázquez Robles, calificó como un paliativo administrativo la reciente decisión de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) y la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) de extender por un mes el registro al Programa Especial de Energía para Uso Agrícola (PEUA). Aunque el legislador panista reconoció el gesto de apertura del Gobierno Federal, advirtió que la medida ignora las deficiencias estructurales que mantienen al sector agropecuario en un estado de vulnerabilidad económica.

La ampliación del plazo ocurre tras una serie de presiones por parte de organizaciones campesinas, pero para Vázquez Robles, el límite de 30 días adicionales es una respuesta técnica a un problema de gobernanza mucho más profundo: la excesiva carga burocrática y la falta de continuidad en los programas de apoyo.

«Es un paso en la dirección correcta, pero claramente no resuelve el problema de raíz», sentenció el senador. El núcleo de la crítica de Vázquez Robles se centra en los «cuellos de botella» administrativos que enfrentan los productores para regularizar sus pozos agrícolas ante la CONAGUA, un requisito indispensable para acceder a las tarifas eléctricas preferenciales.

El senador reiteró la urgencia de su propuesta de «Registro Permanente», un mecanismo que eliminaría los periodos de gracia discrecionales y permitiría que el flujo de apoyos energéticos no dependiera de calendarios políticos, sino de la realidad operativa de los ciclos agrícolas.

Más allá de la simplificación administrativa, el debate planteado por Vázquez toca la fibra de la seguridad nacional. El senador argumentó que la falta de incentivos reales a la producción y comercialización está empujando a México hacia una dependencia externa peligrosa para el abasto de alimentos básicos.

«México no puede seguir dependiendo del exterior», subrayó. La postura del legislador chihuahuense coloca a la administración federal en una posición defensiva, cuestionando si el modelo actual de apoyos al campo es realmente una herramienta de fomento productivo o simplemente una estructura de contención de crisis que no logra fortalecer la competitividad del productor frente a los mercados internacionales.