
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Chihuahua, Chih., a 1 de mayo del 2026.- En un despliegue de músculo político y retórica de cohesión, la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, anunció este 1 de mayo un incremento salarial del 6% para la burocracia estatal, marcando el tercer año consecutivo en que su administración utiliza la chequera pública para cimentar la paz social con el Sindicato de Trabajadores al Servicio del Gobierno del Estado (STSGE).
Lo que oficialmente se presentó como un festejo por el Día del Trabajo en el salón Pinos Altos, se leyó entre líneas como un recordatorio de la estructura de poder que sostiene al Ejecutivo. Campos Galván, en un discurso cargado de matices ideológicos, instó a los sindicalizados a dar ejemplo de «quiénes son unos y quiénes somos otros», una frase que resuena con fuerza en un clima político nacional polarizado y en plena antesala electoral.
El paquete de beneficios no se limitó al salario. En un movimiento estratégico para mitigar el impacto de la inflación en la clase trabajadora, la administración estatal extendió un abanico de prestaciones que incluyen un bono de 4,500 pesos por «firma de acuerdos» —una práctica que críticos suelen señalar como un incentivo a la pasividad sindical— y días económicos adicionales.
Sin embargo, detrás de la celebración, queda en el aire la viabilidad financiera a largo plazo. Mientras el Secretario de Hacienda, José de Jesús Granillo, avaló la firma del pliego petitorio, la presencia del director de Pensiones Civiles del Estado (PCE) recordó el elefante en la habitación: una institución que históricamente ha luchado con crisis de liquidez y que ahora deberá absorber el impacto de estos nuevos compromisos contractuales.
La respuesta del sindicato fue de alineación absoluta. Erika Zermeño, secretaria general del STSGE, no solo aceptó los beneficios, sino que refrendó una alianza que parece borrar las fronteras entre la defensa de los trabajadores y el acompañamiento al proyecto político de la gobernadora. «Esta organización sindical camina junto al Gobierno», sentenció Zermeño, confirmando que, al menos por ahora, el frente interno de la administración estatal está bajo control.
Para los observadores políticos, el mensaje de Maru Campos Galván es claro: en un Chihuahua que ella describe como «valiente», la lealtad de la maquinaria operativa del Estado tiene un precio y su administración está dispuesta a pagarlo para mantener la operatividad frente a las «corrientes» adversas que ella misma mencionó en su mensaje.
El evento cerró con una fotografía de unidad que incluye a toda la plana mayor de la Secretaría del Trabajo y Egresos, dejando una pregunta para la ciudadanía: ¿Es este aumento un reconocimiento a la labor del servicio público o el fortalecimiento de un bastión político en tiempos de incertidumbre?






