Por: La Redacción.

Ciudad de México., a 7 agosto del 2026.- La nadadora mexicana Arleen González hizo historia al establecer una nueva marca mundial en aguas polares, tras recorrer 3.1 kilómetros en 58 minutos y 17 segundos en el Ekmanfjordane, Noruega, bajo temperaturas inferiores a los cinco grados centígrados el pasado 22 de julio.

Con un traje clásico, gafas y tapones para los oídos, la capitalina superó el récord previo de distancia de 2.6 kilómetros establecido en marzo. La hazaña, que aún espera la ratificación oficial de la Asociación Internacional de Natación en Hielo (IISA), consolida una década de trayectoria de la atleta en aguas abiertas y su evolución hacia la exigente disciplina del Ice Swimming.

Ante la ausencia de lagos congelados en México, la preparación de González requirió ingenio y disciplina extrema. Para simular las condiciones del Ártico, la nadadora instaló una alberca de plástico en su hogar donde, con el apoyo de 1.5 toneladas de hielo, lograba descender la temperatura del agua entre los 3 y 4 grados, realizando entrenamientos incluso en altas horas de la madrugada.

Durante su recorrido en aguas noruegas —donde estuvo acompañada por una tripulación de seguridad y un cinturón de emergencia—, la deportista experimentó la imponente presencia de los glaciares y icebergs.

“Me siento con ese instinto de mucha ansiedad, aventura. Sentirte tan pequeña delante de glaciares imponentes… Hay un momento en el que tocas el agua y dices: esto ya lo conozco, es lo que me gusta”, expresó.

El historial de González en escenarios gélidos incluye hitos importantes: en 2019 se convirtió en la primera latinoamericana en completar el estrecho de Magallanes en Chile, y en febrero de 2024 se consagró como la primera mexicana en nadar un kilómetro en las aguas del círculo polar Antártico (Polo Sur), sumando ahora la conquista del Polo Norte en el archipiélago de Svalbard. Asimismo, en 2016 conquistó la prestigiosa Triple Corona en aguas abiertas (Canal de la Mancha, el Canal de Catalina y la vuelta a la isla de Manhattan).

Para la monarca de aguas abiertas, esta disciplina despierta una profunda fascinación por lo desconocido: “La vida debe ser como las caricaturas. Todo te sorprende, lo bueno, lo malo, todo lo haces grande. Me siento como niña con mi trajecito de pirata y mi espadita diciendo vamos a la aventura”, concluyó.