
Por: La Redacción.
Ciudad de México., a 29 de septiembre del 2026.- El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, elevó la tensión diplomática al calificar nuevamente a Cuba como un “Estado fallido” y una amenaza directa para la seguridad nacional estadounidense. Durante una entrevista con Fox News, el funcionario advirtió que Washington no permitirá que la isla sea utilizada como una plataforma de operaciones para adversarios extranjeros.
«Mientras Trump sea presidente, nunca permitiremos que Cuba se convierta en una base de operaciones contra Estados Unidos», aseveró Rubio.
La retórica del jefe de la diplomacia estadounidense profundiza una línea argumentativa constante a lo largo del año. En apariciones previas, tanto en agosto como en abril, Rubio había vinculado la situación crítica de la isla con riesgos para la seguridad de su país, señalando actividades de inteligencia y alianzas geopolíticas con potencias rivales de Washington.
Esta postura coincide con el discurso emitido el pasado 22 de septiembre por el presidente Donald Trump ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde calificó al gobierno cubano al borde del colapso. Como respuesta, la delegación de La Habana abandonó el recinto oficial, mientras que el mandatario Miguel Díaz-Canel rechazó los señalamientos, acusando a la Casa Blanca de fabricar pretextos para justificar su política de cerco.
Las declaraciones de Washington se producen en un contexto de colapso humanitario y energético en territorio cubano. El sistema eléctrico nacional registró su sexto colapso total el 18 de septiembre, provocando apagones prolongados superiores a las 30 horas debido a la obsolescencia de la infraestructura y el déficit de energéticos.
La crisis se ha intensificado tras el endurecimiento de las restricciones estadounidenses al suministro de petróleo. A la interrupción de los envíos desde Venezuela —tras la captura de Nicolás Maduro— se sumó la suspensión de importaciones provenientes de México bajo presiones de la administración norteamericana.
Mientras la Casa Blanca atribuye el colapso económico a la corrupción y fallas estructurales del modelo comunista, La Habana sostiene que el embargo económico vigente por más de seis décadas constituye el factor determinante que asfixia el desarrollo y la estabilidad de la nación.






