Por: La Redacción.

Ciudad de México., a 26 de junio del 2026.- Ante la crisis sanitaria que afecta al sector ganadero, México y Estados Unidos inaugurarán este sábado una planta de producción de moscas estériles en Metapa de Domínguez, Chiapas. El proyecto, calificado como uno de los esfuerzos de cooperación sanitaria más significativos de los últimos años, busca erradicar el brote de gusano barrenador que impacta la economía pecuaria nacional desde finales de 2024.

La instalación, cuya inauguración contará con la presencia de la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, y autoridades mexicanas, operará bajo la Técnica del Insecto Estéril (SIT). Este método consiste en la liberación masiva de machos esterilizados mediante radiación, los cuales, al aparearse con hembras silvestres, interrumpen el ciclo reproductivo de la plaga. La planta, que resulta de la reconversión de una antigua infraestructura dedicada a la mosca del Mediterráneo, tendrá una capacidad de producción de 100 millones de insectos por semana.

La relevancia de esta biofábrica —financiada con 51 millones de dólares, de los cuales México aporta 30 millones y EE. UU. 21 millones— trasciende el aspecto técnico. La presidenta Claudia Sheinbaum ha utilizado este proyecto para enfatizar que, pese a las tensiones en otros sectores de la relación bilateral, la colaboración en sanidad agropecuaria se mantiene operativa bajo un esquema de respeto a la soberanía.

Sin embargo, el contexto del proyecto revela una presión comercial crítica: la suspensión temporal de las exportaciones de ganado mexicano hacia Estados Unidos. Esta medida preventiva impuesta por Washington ha golpeado severamente a los productores locales, convirtiendo la inauguración de la planta en una carrera contra el tiempo para recuperar la confianza sanitaria del mercado estadounidense.

Si bien la Técnica del Insecto Estéril cuenta con un respaldo histórico tras haber logrado la erradicación del gusano en la región durante el siglo pasado, su éxito actual dependerá no solo de la capacidad operativa de la nueva planta en Chiapas, sino de la eficacia de la contención en el terreno. La crisis del gusano barrenador se ha convertido en una prueba de fuego para la capacidad de gestión sanitaria de la administración actual y un punto determinante en la estabilidad de la balanza comercial agropecuaria entre ambos países.