Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Ciudad Juárez, Chih., a 6 de marzo del 2026.-  El próximo 8 de marzo, Chihuahua vivirá una jornada dividida no solo por las consignas, sino por las estrategias políticas de sus gobernantes. Mientras el centro de la capital del estado amaneció bajo un estricto «blindaje» de vallas metálicas y vigilancia con drones, el alcalde Cruz Pérez Cuéllar lanzó un mensaje radicalmente opuesto: “aquí no hay muros, aquí hay respeto”.

Apenas ayer, la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE) justificó la instalación de pesadas barreras metálicas frente al Palacio de Gobierno como una medida de «protección y orden». Sin embargo, hoy el Presidente Municipal de la frontera desestimó esas medidas, asegurando que su administración no intervendrá, ni pondrá obstáculos a la libre manifestación de las mujeres.

«Nosotros no intervenimos, no molestamos, respetamos el derecho que tienen las mujeres a manifestarse», declaró el edil, marcando una distancia clara con el «blindaje» estatal que ha generado fuertes críticas entre las colectivas feministas.

Para Pérez Cuéllar, la clave no está en el grosor de las vallas, sino en la apertura institucional. Aseguró que, a diferencia de lo que ocurre en la capital, en su gestión nunca ha habido afectaciones que justifiquen «amurallar» los edificios públicos.

«Lo que hemos hecho todos los años es estar atentos, a la orden, pero sobre todo respetando el derecho», puntualizó, dejando en claro que el Municipio no enviará un mensaje de confrontación, sino de escucha.

Este contraste pone sobre la mesa una pregunta incómoda para la ciudadanía: ¿Por qué un gobierno se siente amenazado y el otro se siente seguro? Mientras en un lado del estado la cantera se cuida con acero, en el otro se apuesta a que la paz se garantiza con el reconocimiento del derecho a la protesta.

«Este domingo, las cámaras no solo captarán las marchas; retratarán la diferencia entre un gobierno que se encierra tras muros y otro que decide dejar las puertas abiertas. En un ejercicio de libertad de expresión, las mujeres manifestarán su inconformidad ante un Estado que, aunque liderado por una mujer, parece preferir el refugio de las murallas antes que la escucha activa de su propio género.»