
Por: La Redacción.
Chicago, EUA., a 20 de febrero del 2026.- La comunidad migrante de Chicago y México se encuentra de luto tras confirmarse el fallecimiento de Rosamy, la adolescente que se convirtió en el rostro de la resistencia contra las políticas de deportación. La joven murió víctima de un cáncer agresivo, dejando tras de sí un legado de valentía y amor filial.
Rosamy saltó a la luz pública hace meses cuando, a pesar de su delicado estado de salud, alzó la voz ante las cámaras y las autoridades migratorias. Su exigencia era clara y dolorosa: que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) liberara a su padre, un mexicano detenido en un centro de reclusión, para que él pudiera estar presente en lo que ella presentía eran sus últimos días.
La historia de la menor movilizó a activistas y legisladores, quienes presionaron para que se le otorgara una «liberación humanitaria» a su padre. La joven argumentaba que el apoyo de su progenitor era vital para enfrentar el doloroso tratamiento de quimioterapia; sin embargo, el proceso fue una carrera contra el tiempo y la burocracia de un sistema migratorio que muchas veces ignora la humanidad de las familias.
Activistas en Chicago han señalado que el caso de Rosamy es un recordatorio cruel de las consecuencias de las detenciones migratorias, que separan familias incluso en los momentos de mayor vulnerabilidad.
Hoy, Rosamy descansa, pero su voz queda como un testimonio de la lucha de miles de hijos de migrantes que viven con el miedo a la separación, incluso en medio de sus propias batallas por la vida.






