Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Ciudad de México., a 14 de octubre del 2026.- Con sanciones que superan los mil 210 millones de dólares impuestas por el Departamento del Tesoro, el segundo banco más grande de EE. UU. fue desenmascarado por omitir reportar más de 5 mil millones de dólares en operaciones ilícitas, exponiendo fallas estructurales que facilitaron el flujo de dinero sucio ligado a cárteles y redes internacionales.

En una de las medidas coercitivas más severas de su historia, el gobierno de los Estados Unidos emitió un golpe financiero y regulatorio sin precedentes contra Bank of America («el Banco»). Las penalizaciones, anunciadas de manera conjunta por el Departamento del Tesoro, la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN), la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) y la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), suman más de 1,210 millones de dólares, representando la tercera multa más alta en la historia del Tesoro y la mayor registrada por la OCC.

El expediente oficial destapa un entramado de negligencia institucional y simulación corporativa, donde la institución financiera priorizó sus ingresos económicos por encima de la seguridad nacional, desatendiendo de manera sistemática los controles contra el blanqueo de capitales y el financiamiento ilícito en regiones de alto riesgo, con una conexión directa hacia la frontera suroeste.

De acuerdo con la investigación de la FinCEN —que impuso una sanción de 1,200 millones de dólares—, Bank of America admitió que violó deliberadamente la Ley de Secreto Bancario (BSA). El banco falló en mantener un programa adecuado contra el lavado de dinero (AML), omitió realizar la debida diligencia en cuentas corresponsales extranjeras y dejó de presentar los Informes de Actividades Sospechosas (SAR) exigidos por la ley.

Las indagatorias revelaron que la institución priorizó sus ingresos corporativos y redujo los recursos destinados a su cumplimiento normativo. En la práctica, el banco subcontrató sus obligaciones de detección proactiva al depender casi por completo de las investigaciones policiales o de alertas emitidas por otras instituciones financieras, en lugar de utilizar sus propios controles internos automatizados.

Como resultado de estas deficiencias sistemáticas, Bank of America permitió que se acumularan transacciones sospechosas sin investigar durante largos periodos y no informó a tiempo a la FinCEN sobre más de 5,000 millones de dólares en operaciones dudosas. De este total, más de 1,000 millones implicaban directamente riesgos prioritarios para la seguridad nacional, tales como redes chinas de lavado de dinero y operaciones con una conexión sustancial con la frontera suroeste de EE. UU. y el narcotráfico.

Por su parte, la OCC impuso una multa civil de 750 millones de dólares tras comprobar que el programa de cumplimiento de la Ley de Secreto Bancario del banco era totalmente deficiente e ineficaz. El sistema de monitoreo de transacciones falló al no supervisar adecuadamente operaciones por valor de billones de dólares.

Dentro del informe de la OCC se destacan fallas operativas graves dentro de la estructura interna del banco como la falta de experiencia directiva, donde el personal y los directivos encargados de la Ley de Secreto Bancario carecían de las habilidades, la capacitación y la experiencia necesarias para gestionar el programa de manera eficaz.

La función interna de auditoría fue incapaz de detectar problemas de larga data que los examinadores descubrieron posteriormente.Tras aceptar una orden de cese y desistimiento en diciembre de 2024 para corregir sus deficiencias, el Banco continuó sin priorizar el cumplimiento y omitió remitir las actividades potencialmente sospechosas a los investigadores.

A las sanciones de la FinCEN y la OCC se sumó un acuerdo de conciliación por 11.6 millones de dólares con la OFAC, derivado de 475 presuntas violaciones a diversos programas de sanciones internacionales. Estas infracciones ocurrieron debido a errores humanos y técnicos, fallas en la calibración de alertas de sanciones y retrasos en la actualización de listas de vigilancia. Como resultado, el banco canalizó pagos de banca corresponsal facilitando transacciones en aparente violación de los embargos dirigidos contra Rusia, Bielorrusia, Irán, Birmania, Somalia, además de redes vinculadas al narcotráfico y al terrorismo global.

Ante la magnitud de las faltas, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió sobre el alcance de las medidas: «Cuando un banco de este tamaño incumple sus obligaciones en materia de lucha contra el blanqueo de capitales y sanciones, las consecuencias se extienden mucho más allá de sus propias instalaciones, exponiendo a todo el sistema financiero estadounidense a importantes riesgos de financiación ilícita», declaró, enfatizando que ninguna institución está por encima de la ley.

El fallo contra Bank of America no solo pone al descubierto las debilidades operativas de la banca estadounidense, sino que resuena profundamente en el contexto de seguridad y flujos financieros ilícitos hacia América Latina y la frontera norte de México.

Por lo que la omisión deliberada de controles en la frontera suroeste demuestra cómo las grandes corporaciones financieras de Wall Street pueden convertirse, por acción u omisión, en canales silenciosos para el blanqueo de recursos procedentes del narcotráfico y las redes de contrabando internacional.

El hecho de que el banco priorizara la rentabilidad sobre la prevención del lavado de dinero confirma que los esquemas de cumplimiento interno corporativo resultan insuficientes cuando no existe una supervisión gubernamental estricta y punitiva.

Como parte de la resolución, el banco estará sujeto a una revisión retrospectiva exhaustiva y auditorías independientes supervisadas por terceros para auditar las transacciones omitidas y evaluar sus programas de prevención frente a los riesgos prioritarios de los cárteles y regímenes sancionados.