
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Ciudad de México., a 25 de febrero del 2026.- En una postura que raya en el optimismo oficialista frente a una realidad bañada en sangre, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseguró de manera escueta que no existe “ningún riesgo” para la seguridad del Mundial de Fútbol 2026, a pesar de que Jalisco se ha convertido en una zona de guerra tras el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”.
“Todas las garantías, ningún riesgo”, sentenció la mandataria en su conferencia matutina, minimizando los narcobloqueos, ataques armados y el terror que se vive en Guadalajara y sus alrededores. Para el Gobierno Federal, el incendio provocado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) tras la caída de su líder es solo una «situación» que espera se normalice este martes.
Sin embargo, las cifras contradicen el discurso de pacificación. El propio secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, tuvo que reconocer una cifra devastadora: 25 elementos de la Guardia Nacional perdieron la vida en enfrentamientos directos contra el brazo armado del CJNG tras el operativo en Tapalpa.
A pesar de las bajas militares y el caos civil, Sheinbaum insistió en que la estrategia de seguridad no cambiará: “Es la misma: atención a las causas y cero impunidad”, afirmó, ignorando que la captura —o en este caso el abatimiento— de objetivos prioritarios siempre desata una respuesta violenta que el Estado parece no poder contener sin derramamiento de sangre.
Con el partido inaugural a la vuelta de la esquina el 11 de junio, la preocupación internacional crece. Guadalajara, una de las sedes clave, fue el epicentro del caos este domingo y lunes. Mientras Washington celebraba el fin del «reinado de terror» de Oseguera Cervantes —por quien ofrecían 15 millones de dólares—, los ciudadanos jaliscienses quedaban atrapados entre las balas.
La Presidenta destacó que la violencia del lunes fue “bastante menos” que la del domingo, una métrica de «éxito» que poco consuela a las familias de los guardias caídos y a una sociedad que ve cómo las rutas del fentanilo y el control territorial siguen en disputa, ahora con un CJNG descabezado pero furioso.
Escuchar a la Presidenta decir que hay «todas las garantías» después de que mataron a 25 guardias nacionales es, por decir lo menos, un insulto a la inteligencia (y al luto de las familias). ¿Desde cuándo 25 uniformados muertos es sinónimo de que «no hay ningún riesgo»?
En el Palacio Nacional parecen olvidar que el Mundial no solo son estadios y balones; es logística, transporte y, sobre todo, la percepción de seguridad de miles de turistas extranjeros que hoy leen en la prensa internacional que el líder criminal más peligroso fue abatido en la misma región donde ellos pretenden ir a ver fútbol.
La «normalidad» en México se ha vuelto un concepto elástico: si no hay camiones quemados en la avenida principal hoy, entonces todo está bien, aunque la cifra de muertos siga subiendo. El operativo fue un éxito táctico, sí; pero la narrativa de que «aquí no pasa nada» es el autogol más grande de esta administración.






