
Por: La Redacción.
Ciudad de México., a 28 de abril del 2026.- En una de sus declaraciones más crudas y realistas sobre la crisis de derechos humanos que atraviesa el país, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reconoció que el Estado mexicano no puede —ni debe— sustituir la voluntad de las familias que, ante la ausencia de sus seres queridos, han tomado palas y picos para buscar la verdad en las fosas clandestinas de México.
“Yo no le puedo decir a una madre que busca a su hijo: ‘no busques’”, expresó la mandataria durante su conferencia matutina, al ser cuestionada sobre si llegará un momento en que el gobierno asuma por completo las tareas de localización, liberando a los colectivos de la carga física y emocional que esto representa.
Lejos de prometer una solución institucional definitiva, Sheinbaum defendió el modelo actual de «coordinación», donde la Guardia Nacional y la Secretaría de Gobernación actúan como escoltas de los grupos de búsqueda civiles. La Presidenta rechazó tajantemente la percepción de un gobierno inerte frente al dolor, asegurando que funcionarios como Arturo Medina mantienen comunicación constante con los familiares.
Sin embargo, la mandataria fue enfática en que la labor de campo seguirá siendo, en gran medida, impulsada por los propios colectivos. «Si ellos quieren hacer esa labor, tú no se lo puedes impedir», señaló, subrayando que la labor del gobierno es garantizar la seguridad de quienes buscan, más que reemplazar su iniciativa.
En el terreno diplomático, la postura de Sheinbaum marcó una línea divisoria clara. Aunque ratificó que su administración trabajará con el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, cerró la puerta a una colaboración directa con el Comité contra la Desaparición Forzada (CED).
El rechazo a las conclusiones del CED, que previamente han señalado fallas estructurales en la estrategia mexicana, fue defendido por la Presidenta bajo el argumento de evitar la «politización» de la tragedia. “Es una posición vinculada con las víctimas, no vinculada con el uso que algunos le quieren dar a un tema doloroso”, sentenció, defendiendo la legitimidad moral de su gobierno en materia de derechos humanos.
Mientras en las oficinas gubernamentales se habla de coordinación y análisis de contexto, en los estados —especialmente en regiones en conflicto como Chihuahua— las madres buscadoras continúan enfrentando el peligro de la delincuencia organizada y la burocracia de las fiscalías. Al final del día, la declaración de Sheinbaum deja una certeza agridulce: en México, la búsqueda de un hijo seguirá siendo, primordialmente, una labor impulsada por el amor de una madre, bajo el amparo, pero no la sustitución, del Estado.






