Por: La Redacción.

Chihuahua, Chih., a 1 de noviembre del 2025.- El presidente de la Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos, A. C. (COSYDDHAC) Padre Javier Ávila Aguirre, S.J.,  expresó su solidaridad con las victimas del ataque armado ocurrido en Guachochi donde perdieron la vida personas inocentes y con las miles de familias desplazadas por la violencia armada en la Sierra Tarahumara.

La situación que impera en la Sierra Tarahumara la situación de inseguridad, ataques continuos a personas inocentes, familias asesinadas, personas heridas, comunidades desplazadas, como el homicidio de ocho personas ocurridas el pasado fin de semana en Guachochi. Tan sólo unos días antes en el mismo municipio habían sido encontrado los cuerpos de tres personas también fallecidas por un ataque armado.

Al dolor de las comunidades y de quienes vivimos y trabajamos en la Sierra Tarahumara se suma la indignación que sentimos ante la incapacidad de las autoridades de los tres órdenes de gobierno por garantizar a la ciudadanía el derecho básico que es el respeto a la vida, a la integridad física y a vivir en paz, libres de toda violencia.

Parece que los altos niveles de gobierno se conforman con sacudirse la responsabilidad entre ellos, con publicitar reuniones de trabajo que en poco o nada contribuyen a la construcción de la paz, o  anunciar con bombo y platillo la detención de supuestos capos y la incautación de drogas y de armas, sin darse cuenta que a los pueblos de la Sierra Tarahumara llegan los balazos, los incendios intencionales, los desplazamientos, las amenazas, los robos del precario patrimonio, pero nunca llegan la justicia y la paz, tan anhelada pero nunca conseguida.

Aunque parece que la estrategia del sexenio pasado de abrazos no balazos ha venido desapareciendo, siguen ahí las balas, las muertes, las victimas , las violaciones a derechos humanos por más que se nieguen o se minimicen.

El Estado ha perdido la capacidad de controlar la delincuencia al menos en sus expresiones más crudas y el crimen organizado se empoderó a niveles nunca vistos. Ninguna institución de seguridad se ve que lo esté combatiendo efectivamente en ninguna región del pais, con resultados óptimos y palpables.

Se han dejado amplios espacios vacíos en donde la delincuencia prosperó como nunca antes y se convirtió en un poder fáctico con el cual los muchos políticos han tenido que pactar. Hay lugares en que pareciera que las fuerzas armadas se han convertido en parte del problema y no en la solución. Adquirieron un enorme poder y quedaron atrapadas en las redes de la corrupción. ¡Basta de echarse la responsabilidad de un gobierno a otro! ¡Basta de fotos  y declaraciones auto complacientes!

COSYDDHAC Exige a los tres órdenes de gobierno la implementación inmediata de un Plan de Justicia y Paz con participación de los pueblos de la Sierra con metas claras, medibles y evaluables públicamente, que atienda no sólo las manifestaciones de la violencia sino también sus causas inmediatas y estructurales.

Asimismo, desde COSYDDHAC manifestamos nuestra solidaridad  al Sr Obispo Juan Manuel González de la Diócesis de la Tarahumara, al presbiterio y a los agentes de pastoral diocesana por susconstantes señalamientos y su compromiso por la paz y la justicia.