
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Chihuahua, Chih., a 21 de mayo del 2026.- En una entrevista con el periodista Ciro Gómez Leyva, la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván rompió el silencio sobre la presión que enfrenta su administración derivado del llamado «CIA Gate» y las investigaciones federales que pesan en su contra, la mandataria no solo negó cualquier intención de dimitir, sino que se posicionó como el último bastión de la resistencia opositora en el país.
Campos Galván utilizó una retórica de confrontación total al asegurar que su gobierno ha estado «resistiendo» lo que calificó como un desmantelamiento institucional impulsado desde el centro, la mandataria denunció la eliminación de fondos de seguridad como parte de una estrategia para debilitar a los gobiernos emanados del Partido Acción Nacional (PAN).
«Estamos resistiendo la eliminación y el menoscabo de las instituciones», señaló. Sin embargo, su defensa no se quedó en lo político, sino que se trasladó al terreno de la responsabilidad operativa.
El eje central del argumento de Campos Galván es que el Gobierno del Estado ha tenido que «hacerse cargo» de funciones que, según ella, el Gobierno Federal ha abandonado. Desde la atención a la crisis migratoria —incluyendo el control de flujos ferroviarios para evitar roces con Estados Unidos— hasta la cobertura de becas y servicios de salud en la Sierra Tarahumara, la mandataria sostiene que Chihuahua opera bajo un esquema de «autonomía forzada».
«No les importa a ellos cuando nos hacemos cargo de pagar el sistema de salud o de cuidar a los migrantes», afirmó, cuestionando la narrativa federal que la acusa de «invadir facultades».
El tono de la gobernadora llegó a su punto máximo al referirse a la presión ejercida desde Palacio Nacional: «Así nos manden llamar a Palacio Nacional, así nos quieran colgar de esta bandera del Zócalo de la Ciudad de México, vamos a seguir luchando».
La postura de la gobernadora es clara: busca capitalizar su imagen de «perseguida» para consolidar su liderazgo nacional dentro de la oposición. No obstante, el desafío para Campos Galván no es solo retórico, pues mientras ella promete «seguir resistiendo», la realidad de seguridad en Chihuahua es distinta y apesar del proyecto Centinela, continua siendo el punto más vulnerable de su gestión.






