Por la Redacción.

Ciudad de México., a 29 de abril del 2026.- En un movimiento estratégico que redefine el tablero político tanto en el Gobierno Federal como en el partido oficialista, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció la salida de Ariadna Montiel Reyes de la Secretaría de Bienestar. La dependencia, pilar fundamental de la administración por su manejo de los programas sociales, quedará bajo el mando de Leticia Ramírez Amaya, una figura de absoluta confianza dentro del círculo de la llamada «Cuarta Transformación».

La salida de Montiel no es un retiro, sino un ascenso hacia el control del aparato político. Según trascendidos de alto nivel, Montiel se perfila para encabezar la dirigencia nacional de Morena. Esta vacante surge tras la salida de Luisa María Alcalde, quien ha sido llamada de vuelta al Palacio Nacional para desempeñarse como la nueva Consejera Jurídica de la Presidencia, tras la renuncia de Esthela Damián (quien buscará la gubernatura de Guerrero).

Leticia Ramírez, quien asumirá funciones este miércoles, no es una desconocida en el organigrama de poder. Tras haber servido como Secretaria de Educación en el sexenio anterior y colaborar estrechamente en la oficina de la Presidencia con Sheinbaum, su llegada a Bienestar garantiza una transición sin fricciones.

«Lety va a ser ahora la secretaria de Bienestar, ocupa el lugar de Ariadna», declaró la presidenta en un video grabado desde los patios de Palacio Nacional, flanqueada por la estructura de delegados territoriales, enviando un mensaje claro de unidad y control sobre los programas que hoy son derechos constitucionales.

Con Montiel en la dirigencia de Morena, Sheinbaum asegura una operadora con experiencia territorial probada para blindar al partido de cara a los próximos procesos electorales. Mientras tanto, el relevo en Bienestar asegura que la «maquinaria» de pensiones y apoyos a discapacitados —el activo más valioso del movimiento— permanezca en manos de una aliada histórica.

Ariadna Montiel se despidió agradeciendo la «confianza» de la mandataria, marcando el inicio de una nueva etapa donde la política social y la política partidista se entrelazan más que nunca bajo el sello de la actual administración.